Causa gran preocupación la situación que se viene presentando frente a la llegada de una inmensa cantidad de personas provenientes del vecino país a nuestro territorio nacional y por ende a nuestro departamento del Huila.
Los negocios, los bares, las panaderías, los salones de belleza, las casas de lenocinio, las calles y hasta los puentes están colmados de venezolanos que ante la crisis de su nación decidieron emigrar hacia otras patrias en búsqueda de oportunidades.
El problema no es que vengan, el lío es que sumado a la delincuencia de nuestro país y la inseguridad rampante que existe y que se extiende por cada rincón de nuestra tierra, han llegado individuos a incrementar los niveles de indigencia e inseguridad en las calles.
Casi todos los días aparece una noticia violenta en la que resultan involucrados venezolanos, como por ejemplo el hecho reciente del asesinato del señor José Arbey Serna Betancourt, quien fuera víctima de un ciudadano venezolano que le quitó la vida cuando Serna Betancourt decidió generosamente abrir las puertas de su casa para brindarle hospitalidad de manera solidaria.
Así mismo, en el corregimiento de Altavista de la ciudad de Medellín, Mateo Gil Mejía asesinó a su pareja y ocultó el cuerpo por varios días en un clóset de la vivienda donde residían juntos. La occisa resultó ser una ciudadana venezolana de veintiún años de edad, quien había decidido convivir con Gil Mejía.
Por otro lado, en medio de comunicación de la ciudad de Barranquilla apareció el siguiente titular: “Escabroso relato de los venezolanos que asesinaron a barranquillera que los ayudó”. El hecho ocurrió el pasado trece de septiembre en el barrio Concord y conmocionó a los atlanticenses.
Y si continúo buscando en los diferentes portales de noticias siguen saliendo informes relacionados con este tipo de situaciones que de seguro deben preocupar enormemente a las autoridades. Pienso yo que los cuerpos de seguridad del estado deben estar analizando la manera de implementar alguna estrategia para atender esta problemática.
Como este fenómeno es latente y prácticamente es incontrolable, me pregunto yo, qué se está haciendo para atender esta población inmigrante que llega con necesidades de vivienda, salud, vestuario, alimentación, educación y trabajo. Porque si estamos ad portas de una crisis interna por el regreso al monte de guerrilleros amnistiados por falta de garantías y a eso le sumamos el fortalecimiento de las bacrim que delinquen en algunas zonas del país, pues con seguridad marchamos hacia un escenario interno muy grave.
Lo que se puede evidenciar es que lo que se está haciendo es muy poco y que los recursos para atender el arribo de toda esta población son muy escasos, razón por la cual los llegados deben buscar medios para sobrevivir como sea, aun delinquiendo o prostituyéndose si es necesario.
Me parece muy triste y denigrante esta realidad que padecen los hermanos venezolanos, pero me pregunto nuevamente, ¿Qué se está haciendo por ellos?
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Por: Hugo Fernando Cabrera – hfco72@gmail.com
Twitter: @Hufercao04


