La emoción para los huilenses y en especial para los neivanos fue enorme. Ese martes 18 de Agosto de 2015, cuando la entonces Ministra de Transporte Natalia Abello, en compañía del presidente Santos, el entonces Vicepresidente Germán Vargas Lleras, el Director de la ANI y el representante del Consorcio “Aliadas para el Progreso”, el pastuso, Carlos Solarte, visitaron a Neiva, para, públicamente firmar el contrato de obra de la Autopista Santana-Mocoa-Neiva, como un proyecto de la Segunda Ola de Cuarta Generación, conocidas como las autopistas 4G.
Los neivanos nos ilusionamos y soñamos ingenuamente, con la construcción de esta megaobra, que colocaría a nuestra región, a nivel de otros departamentos que ya cuentan con estas autopistas de última generación.
Con la firma del contrato se anunció que la obra estaría lista en el 2018, que costaría 1.5 billones, generaría más de 11.000 empleos y que la construcción de los 447 kilómetros contemplados, incluía: 22 kilómetros de segunda calzada entre Neiva y Campoalegre, 36 kilómetros de variantes en los municipios de Campoalegre, Hobo, Gigante, Timaná, Mocoa, Villagarzón, Puerto Caicedo, Betania 1 y Betania 2; mejoramiento y ampliación a un tercer carril de 18 kilómetros entre Hobo, Gigante y Garzón. También 3,86 kilómetros de puentes y viaductos, además de la rehabilitación de la vía existente de 393 kilómetros. De entrada el primer desencanto, ya que no era toda en doble calzada, como inicialmente había sido concebida.
Los tropiezos iniciaron con la anunciada tala de los árboles de los túneles verdes de Neiva y Garzón, defendidos oportunamente por los ambientalistas. Posteriormente, se iniciaron los servicios de asistencia en vía, con la presencia de funcionarios y equipos del concesionario en tramos de la ruta, para atender oportunamente cualquier contingencia.
Sin embargo, ha sido palpable el deterioro que presenta la vía, por falta de mantenimiento, destacando que los huecos, daños en la capa de rodadura y falta de señalización eran evidentes.
Adicionalmente, se agravaron los daños por la ola invernal que ha azotado al Departamento, generando desbordamiento de ríos y quebradas, que aumentaron los “cráteres” de la vía y afectaron la carretera en ciertos sectores como Campoalegre y Timaná.
La rápida reacción del Gobierno Departamental para atender la emergencia, dio al contraste con la rezagada reacción del Concesionario Aliadas para el Progreso, -responsable del mantenimiento y operación de la vía- para reparar los daños generados.
Al punto que varios mandatarios del área de influencia, sentaron su voz de protesta, reclamando oportuna atención del Concesionario. Lo sorprendente de la reacción de Aliadas, es que además de coadyuvar en las labores de recuperación de la vía, inició las labores de reparcheo y señalización de la “Autopista”, impregnando los “huecos” existentes en la vía, de pintura amarillo tráfico, para la demarcación de la línea central y la línea de borde de pavimento, como puede apreciarse especialmente en el tramo, entre Ceagrodex y el cruce a Rivera.
Así es, señalizaron la vía, sobre los huecos y el deterioro de la capa de rodadura existente, infringiendo lo dispuesto en el Manual de Señalización del Ministerio de Transporte – Resolución 1050 de 2004 – y causando un aparente detrimento patrimonial, por cuanto esta “chambonada”, por supuesto será cobrada dentro del contrato de concesión, creyendo estos señores, que los huilenses no nos hemos percatado de dicho esperpento, que ofende la seguridad vial y nos hace pensar, en lo que será la obra final, prometida para el 2018.
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Por: José Ferney Ducuara Castro – josefeducuara@hotmail.com


