A excepción de los voceros del gobierno, ya ningún analista medianamente serio discute que la situación del país es mala y lo que es peor, varias noticias de la semana indican que podría ponerse más dura.
En un informe del banco de inversión Goldman Sach, pronostica que en razón a los crecientes excedentes de petróleo, su precio podría bajar hasta niveles cercanos a los 20 dólares el barril, lo que nos llevaría a recortar los ingresos por concepto de venta de este mineral en cerca a un 80%, luego de mantenerse en niveles de 100 dólares.
Por otra parte luego de un registro de sesenta mil millones de dólares en exportaciones en el año 2012 hemos venido bajando progresivamente y con la caída del precio del petróleo ese valor disminuye aún más dado que el hidrocarburo, representa el 55% de nuestras ventas al extranjero, de tal suerte que los ingresos en moneda extranjera se han visto afectados y junto a la reducción de la inversión extranjera directa generan una gigantesca escases de divisas que nos obligará a comprar muncho menos y más caro en el exterior, esta situación ya empieza a impactar los precios de vehículos, maquinaria importada e insumos para diversas actividades industriales y del agro, la falacia de la comida barata traída del exterior comienza a derrumbarse y los atribulados bolsillos de las capas pobres y medias de la población ya están pagando los platos rotos, alimentos como el huevo que incorpora en la dieta de las ponedoras un componente importado, ya inició su escalada alcista, igual ocurrirá con las pastas y el pan que se elaboran con trigo que entra por las fronteras y así con los millones de toneladas de alimentos que han venido sustituyendo la producción nacional.
Ante tan crudo panorama la actitud del gobierno es profundizar su política, al orden del día están la Alianza para el Pacífico, las Zidres y otros esperpentos legislativos que consolidan temporalmente los negocios con sus socios pese a los devastadores resultados para el país; sin embargo, en el largo plazo tendrán que pagar las consecuencias, así como ya ocurre con las naciones europeas que se prestaron para la desestabilización interna de los países de oriente sumidos en violencias intestinas que surten de miles de inmigrantes al viejo continente, de igual manera el desbarajuste de la economía y sus implicaciones sociales cobraran cuentas a quienes pretenden hacerle conejo a los colombianos.
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Por: Libardo Gómez Sánchez – libardogomez@gmail.com


