Dejen tanta maricada

John Hammer Leon Cuellar

Algunos lo llaman «desarrollo», otros «modernidad», incluso muchos señalan que es «progreso». La decisión de la Corte Constitucional que dio vía libre para que en Colombia, parejas homosexuales puedan adoptar menores, ha generado polémica.

Yo lo que pienso es que el núcleo de la familia siempre será Papá, Mamá e Hijos. Con todos los errores que puedan haber, y que siempre han existido en la historia de la humanidad, (padres y madres irresponsables o desnaturalizados), se debe insistir en el restablecimiento de esa familia. Con todo lo que critiquen a los programas del ICBF, que son mafias, que son una cosa o la otra, no hay que abandonar la lucha por el restablecimiento natural de una familia. Debe ser responsabilidad de todos.

Qué tal entonces que porque no pudimos controlar el uso de sustancias psicoactivas entonces aprobemos su consumo y comercio legal. O que porque los embarazos no deseados se disparan entonces aprobemos el aborto. Bueno, pareciera que la legislación mundial apuntara hacia allá. Ya hay avances al respecto, por ejemplo el proyecto de ley que propone el fiscal general de la nación, de legalizar el aborto a los 3 meses de gestación, sin duda promueve la promiscuidad, otro facilismo social.

Y es precisamente ese facilismo de la sociedad lo que debe preocuparnos. Una sociedad que no quiere afrontar difíciles batallas sino que quiere ver salidas rápidas. Abandonar las luchas sociales por la defensa de tantos valores morales y derechos naturales, ya nos hace inhumanos. Precisamente porque la humanidad padece terribles horrores, es que hay que luchar con más esfuerzo.

El Desarrollo, la Modernidad o el Progreso, hoy en día, están más cerca del redescubrimiento de nuestra capacidad para superar los factores de tantas tragedias, y no en la capacidad de experimentar en las consecuencias de nuestras propias fallas.

Me pregunto, ¿somos modernos o desarrollados porque encontramos salidas fáciles a las consecuencias de nuestros problemas? ¿O lo seremos cuando controlemos o eliminemos los factores que generan esos problemas? ¿Qué de genial tiene el sobrellevar un problema buscándole una salida que podría ser un problema peor o atinarle a un cambalache de problemas: disminuyo uno y creo otro?.

Si hay abuso de menores en parejas heterosexuales, ¿será que no se espera abuso de menores en las parejas homosexuales? (ya habido terribles casos denunciados en los países «desarrollados» que han aprobado la adopción a parejas gay). Que porque hay niños desamparados, entonces ¿la solución es la adopción a parejas homosexuales?

¿Y las otras adopciones? ¿De padres y madres que no pueden tener hijos, de madres sustitutas, hogares comunitarios… y qué de la lucha del padre o madre sin su acompañante que saca adelante a sus hijos? Y ¿qué de los abuelitos que crían a sus nietos sin sus padres que no están por X o Y motivo?, ¿o la lucha de las madres comunitarias, o de las madres cabeza de hogar, o de los hogares con padrastros o madrastras que brindan afecto, pan y techo a los que no son de su sangre?

¿Y qué de otras tantas luchas que han salido adelante como ejemplo para muchos? ¿No merecen un examen juicioso de su papel en la orfandad de Colombia? Claro lo fácil es decidir que como de pronto las adopciones han disminuido, entonces que las uniones gay adopten, sin examinar causas ni consecuencias de ambas situaciones.

¿Por qué no se analizan las causas por las que el índice adopción a parejas heterosexuales disminuyó? ¿Habrá un desestimulo cuando por ejemplo, en la búsqueda casi imposible del árbol genealógico, pasó de aprobarse una adopción de 3 a 5 grado de consanguinidad para que el menor quede en su grupo familiar? ¿O la paquidérmica tramitología del ICBF para los otros padres que sin ser familia de sangre, quieren adoptar? (procesos que demoran de 5 a 8 años). Ahora me imagino no le pondrá tantas trabas ni demoras cuando sea para parejas gay. ¿Se estudiaron con detenimiento los estudios científicos de trastornos de personalidad y denuncias de abusos en resonados casos mundiales de adopción en parejas gay?

Me temo que ya no queremos cargar ningún cristo. Todos adoptan la salida fácil; aplauden un pragmatismo de la corte que me aterra: que la sociedad mire a ver si experimenta con sus hijos a ver cómo les va; por lo menos tendrán pan y techo. Si claro, así vamos a acabar con tanto niño indigente, las parejas gay los adoptarán. Qué estupidez. O sea que cuando se pierden las batallas que nos deben caracterizar como homosapiens, hay que optar por la solución de los homosapiensexuales…

Con todo respeto por los sectores LGTBI, pero se trata de la formación de un menor en el seno de un hogar. Este sector social puede tener grandes virtudes, como la unión, la solidaridad, su disciplina en muchas de sus actividades. La inclusión de sus derechos ya se ha venido incorporando a la institucionalidad del país y un poco a la cultura de la gente, como sus fiestas y reinados, o la unión de homosexuales declarado como familia por la Corte en 2011. Pero también tienen muchos defectos como todo ser humano, de los cuales elijo no hablar.

Yo prefiero seguir en la lucha por el restablecimiento de la naturaleza familiar. Y si, digo naturaleza, porque lo que es natural es lo que puede parir y reproducirse. A partir de esa situación es que hay familia y hay sociedad. Es la verdadera génesis.

Con todos sus errores y problemas, lo inteligente es seguir con las mismas luchas sociales que han tenido tantas conquistas hoy ignoradas por la decisión de 4 magistrados que le quieren poner responsabilidades que también son del Gobierno Nacional, al nuevo actor salvador de nuestros niños: las parejas de homosexuales.

Seamos serios, y rechacemos una decisión de la Corte Constitucional que parecen más experimentos para una sociedad distraída que se cree moderna y desarrollada porque le alimentan el facilismo sin importar que los problemas se perpetúen o transmuten con los modos irresponsables de gobierno.

Yo si les digo a los que creen que esta decisión va a mejorar la situación de nuestros menores en Colombia, que dejen tanta maricada, (argot popular para referirse a bobadas, pendejadas, huevonadas), que sí existen soluciones serias a nuestros problemas muchos de los cuales están frente a nuestros ojos. Que “la modernidad y el progreso” no es sólo un aparente bienestar material, sino un verdadero desarrollo integral, cuerpo, alma y espíritu. No será nunca desarrollo lo que transgreda violentamente este balance humano que permite felicidad, disfrazando pasiones, de “lucha por la niñez desamparada”. Porque hay otras salidas más meritorias, analizando las causas de tanta niñez abandonada.

Que los derechos a la igualdad de las minorías, no perjudiquen los derechos inconsultos de nuestros menores que son mayoría, porque ellos mañana quizá dirán que otros problemas peores se engendraron por decisiones pasionales más que racionales, en un “moderno concepto de familia” que le impusieron.

Porque parece que de eso se trata esto, de ponernos a experimentar “el amor que ahora sienten por nuestros niños y niñas las parejas de homosexuales”… claro, ¿el amor de papá y mamá nunca sirvió cierto?

Por: John Hammer León Cuéllar – johnhammerl@yahoo.es 

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