Que la Selección y las fiestas nos unan

TSM Noticias
251 Views

Colombia es un país maravilloso, lleno de diversidad, dialectos, pluriculturalidad, regiones, etnias y territorios que se extienden desde el nivel del mar -con dos mares bañando nuestras costas- hasta la montaña más alta del país: el Pico Cristóbal Colón, ubicado en la Sierra Nevada de Santa Marta (departamento del Magdalena), con una altitud de 5.775 metros sobre el nivel del mar. Este comparte el título de pico más alto con el Pico Simón Bolívar, que posee idéntica elevación.

Somos una nación megadiversa, con aguas cristalinas en grandes ríos y con abundantes expresiones culturales, como las fiestas de San Pedro, que convocan a propios y extraños a disfrutar del Festival Folclórico y Reinado Nacional del Bambuco.

Un entramado de eventos, muestras culturales, expresiones artísticas y gastronómicas que fortalecen nuestra identidad y nos recuerdan, entre bambucos y pasillos, lo fascinante de nuestra cultura. Cada vez que suena el “tan tan”, que se escuchan las rajaleñas o que se asiste a desfiles como el tradicional desfile de chivas, el corazón se ensancha de orgullo opita y la felicidad nos embarga.

Y justo en este mismo momento, nuestra Selección Colombia participa en el Mundial de México, Estados Unidos y Canadá 2026. Una selección que nos une, que nos hace vibrar y sufrir en cada partido, y que nos invita a compartir con propios y extraños la pasión por este magnífico deporte.

Estas dos realidades – las fiestas y el fútbol- deberían llevarnos a comprender que son más las razones que nos unen que las que nos dividen. Compartimos el mismo aire, bebemos de la misma agua y vivimos en el mismo territorio.

La contienda política ha exacerbado nuestras diferencias, pero nada ni nadie debe alejarnos de los propósitos comunes. Merecemos un país más seguro, equitativo y justo, con educación de calidad, un sistema de salud eficiente, empleo digno, inversión responsable y respeto por nuestra diversidad y el medio ambiente. Un país donde sea posible disentir sin miedo a ser perseguido, amenazado o, peor aún, desaparecido.

Debemos trabajar cada día pensando en el interés común, cumpliendo lo que el Evangelio recalca como el mandamiento más importante de la cristiandad: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente” y además “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.

No podemos seguir siendo cristianos de misa y escapulario, sino verdaderos materializadores de la enseñanza de Jesús, quien nos mostró que debemos estar al lado de los humildes, de los pobres y de los más necesitados, sin arrogancia ni orgullo, con humildad y caridad permanente hacia quienes requieren el bálsamo de nuestra ayuda.

La invitación es a entender que, después del 21, seguiremos compartiendo esta tierra. Ello nos obliga a escuchar y comprender las razones del otro, siempre con respeto y con ese amor que señalan todas las doctrinas religiosas y morales, pero que a veces olvidamos por razones fútiles, generando un odio incomprensible que, por desgracia, ha llevado a que muchos pierdan la vida en nuestro país.

En conclusión, así como las fiestas del San Pedro y la Selección Colombia nos llenan de orgullo y nos unen en la alegría, también debemos aprender a unirnos en la construcción de un país más justo y solidario. Que el folclor y el fútbol nos recuerden que la verdadera fuerza de Colombia está en su diversidad y en su capacidad de celebrar juntos. Que la selección y las fiestas nos unan, y que la política nunca nos divida.

Por: Alfredo Vargas Ortiz
Abogado Universidad Surcolombiana, Magíster
Doctor en Derecho Universidad Nacional de Colombia
Director del Grupo de Investigación Derecho Internacional de Paz

Share This Article
Ir al contenido