Para ser pobre todo lo tengo

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Para ser rico todo me falta

El otro día le pregunté a mi hija de seis años si sabía lo que era ser pobre; primero dudó y murmuró en voz baja, luego se vino en una cascada de ejemplos soportados en lo que ha visto en la ciudad, en sus calles y en la televisión.

Dijo que ser pobre era no tener lo suficiente para comer, no vivir en un hogar sin gérmenes – incluso no tener hogar, lo cual para ella era tener una casa con paredes de ladrillos, pintada, con techo, servicios públicos, una habitación cómoda, una sala y un comedor y por supuesto una nevera con comida, no tener muñequitas de peluche o una cobija suave.

Todo esto lo dijo tan rápido y tal vez fue la primera vez que pensó en el significado de ser pobre.

Fijémonos que la idea de pobreza fue muy natural y vivencial, saliendo de una niña tan pequeña; sin embargo, es difícil definir de manera precisa y única.

Total, la pobreza no es solo un concepto monetario, es más que eso.

Entonces escribí este titular pensando que debe ser la frase que debemos acuñar en los próximos meses de campaña política, pues el cuentico del miedo a volvernos como Venezuela; es decir, pobres, con limitaciones para acceder a la salud, hacer filas para todo, comer una o dos comidas al día, muchos comiendo de las basuras, de ver empresas estatales consumiéndonos en burocracia rancia, sin empleos o en el peor caso mal remunerados, servicios públicos costosísimos, educación de baja calidad, crimen e inseguridad, deficiencia en el presupuesto para ciencia y tecnología, exceso presupuesto para la guerra, endeudamiento del Estado para pagar la corrupción, un presidente que desconoce las decisiones judiciales y partidos políticos que han cambiado la constitución nacional bajo figuras disfrazadas de democracia yendo hacia un autoritarismo, un país donde se inventan un día sin IVA para comprar en almacenes de cadena sabiendo que en las galerías y a los campesinos les pueden comprar todos los días del año sin IVA y eso si protege lo nuestro.

Así será que el grueso de la población sabe que todo lo tiene en este país para seguir en la pobreza o seguir nadando contra la corriente para hacer empresa con salarios justos y utilidades acordes a los costos de producción, cosa que sabemos muy bien los que trabajamos el campo, entonces si queremos cambiar nuestra historia debemos pensar en darle el voto de confianza a este movimiento nacional de confluencia multipartidista y aglutinador de ideas para un país con políticas que brinden a todos la oportunidad de tener éxito.

En fin, hoy no hay nada que perder, por lo que muchos colombianos no le caminan a la vieja política, hoy están listos a votar por Gustavo Petro y las listas al Congreso del pacto histórico, pese a sus detractores es el único que les comunica algo a los electores, es alguien que propone un viraje de la administración pública, es quien pone a temblar a los dueños del poder y expropiadores de sueños y esperanzas, es  él, fruto de un acuerdo de paz que le dio vida a esta constitución nacional garantista de los derechos fundamentales, es quien está llamado hacerla cumplir y nos destruir.

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