Las vacunas, entre el ensayo, la esperanza y el miedo

Las vacunas, entre el ensayo, la esperanza y el miedo

El COVID-19, sigue cobrando vidas en todo el planeta. De acuerdo a últimos reportes, han fallecido más de 2 millones 800 mil personas y son más de 129 millones los infectados en todo el mundo.

En diciembre de 2019 eran apenas unos casos en Wuhan (China), donde inició el virus; en 2020 vivimos la pandemia todos unidos en este mundo globalizado donde sufrimos la muerte de muchos amigos, cercanos y familiares; y en este año 2021, se abre una esperanza de cura con las vacunas que se están aplicando en varios países.

Pero un tercer pico amenaza de nuevo a la población, y nuevos cierres en Europa se llevan a cabo, porque nos relajamos con la noticia de tanta oferta de vacunas. Según la OMS, a hoy se cuentan con más de 200 vacunas experimentales en desarrollo, de las cuales 60 están en fase clínica y 7 son las que han sido aprobadas para su uso temprano.

Ante la expectativa que ofrecen las vacunas, las aglomeraciones no se hicieron esperar, así como las pocas medidas de varios gobiernos presionados por la situación económica, pues sin la movilidad de los humanos en este mundo de compra y venta de productos, bienes y servicios, no hay prosperidad que valga.

Cuarentenas, toques de queda, aislamiento, todos hicimos ese esfuerzo el año pasado, unos mucho más que otros; cansados del encierro, grandes masas de población decididas en su gran mayoría a recuperar su normalidad, se dividen en 2 creencias generadas por 2 actores:

La voz oficial que a través de la OMS y los gobiernos señalan las bondades de las vacunas y las voces negacionistas que aún no creen en la pandemia y que señalan que tanto la enfermedad como los biológicos son un mecanismo de control para bajar la población mundial, implantar chips, etc.

Aunque parezca ilógico y como consecuencia de estas últimas conjeturas, lo que ocurre en este 2021 es que persiste un temor social frente a la aplicación de las vacunas, (en Colombia el 40% no se vacunaría según encuesta de enero y 27% en encuesta de marzo de 2021), porque miran al biológico como una amenaza o como una falsa cura, pues según han señalado algunos reportes científicos, algunas vacunas tienen un efecto de inmunidad al virus de sólo 8 meses, y en otros se afirma que aún no se sabe el tiempo de protección que proporcionan los biológicos.

Como tampoco se conoce con precisión si una persona que ya superó el virus, puede volver a contagiarse al cabo de cuánto tiempo, o si puede vacunarse y establecer cuánto le dure su inmunidad.

En plena etapa de aparente salida a la crisis sanitaria, persisten grandes dudas, especialmente por saber si los efectos adversos durante la prueba de los biológicos ya fueron superados, pues en los meses de octubre, noviembre y diciembre de 2020, voluntarios presentaron problemas de salud con vacunas como AstraZeneca, Sinovac Biotech y Johnson & Johnson.

De hecho, hace poco, 6 países europeos suspendieron la aplicación de AstraZeneca por aparición de trombos en personas vacunadas, por supuesto en porcentajes muy mínimos pero que no dejan de ser un riesgo si no se detiene su aplicación masiva y se devuelve a pruebas de laboratorio.

En el mundo se han aplicado a 2 de abril del presente año, 623 millones 123 mil 359 vacunas, con Estados Unidos y China a la cabeza. Pero en cuanto a ritmo de vacunación, Chile encabeza la lista con 1.53 vacunas por cada 100 habitantes por lo cual prevé llegar al 80% de su población vacunada en el primer semestre de este año.

Colombia aparece en algunos reportes oficiales con más de 2 millones de vacunados y con 286.067 ciudadanos con las dos dosis, principalmente personal médico de primera línea y mayores de 80 años, a un ritmo de 1.8 dosis por cada 100 habitantes, que alcanzaría los 20 millones de vacunados en el presente año.

En últimas lo que se aspira en el mundo, es a lograr lo que se conoce como la inmunidad de rebaño, la cual es posible cuando la mayoría de una comunidad, (70% u 80%), está vacunada y bloquea la propagación del virus impidiendo que el virus alcance a los no vacunados; pero si aumenta el número de quienes no se vacunan, la inmunidad de rebaño será menos efectiva, porque el virus encontrará mayor cantidad de huéspedes donde alojarse y propagarse.

Mientras tanto, los que ya están vacunados pueden infectarse con el virus y propagarlo, pues para que las vacunas puedan desarrollar inmunidad se necesita tiempo. Por ese motivo, las dos vacunas contra el coronavirus que hasta el momento se han autorizado y que requieren de dos dosis, deben administrarse con algunas semanas de diferencia para entrenar el sistema inmune del cuerpo.

Así que antes o después de vacunarse, cualquier persona puede estar expuesta al covid-19 porque en ambas situaciones el cuerpo no cuenta con el tiempo necesario para desarrollar sus defensas.

En Europa, el reciente anuncio de volver a cerrar y de volver a abrir sus centros comerciales y permitir tímidamente la movilidad a pesar del proceso de vacunación, nos revela que el virus sigue haciendo de las suyas debido principalmente al comportamiento de la gente.

En Brasil, ni se diga, pues la actitud fresca y desafiante de su Presidente que al principio subestimaba la enfermedad, generó un relax social que hoy tiene a ese país aún con el mayor índice de contagio y muertes por día en el mundo.

A pesar de las vacunas, los mecanismos de autoprotección deben seguir siendo la constante. Bajar la guardia implica subir los contagios y los muertos. Ya se ha comprobado varias veces en estos 16 meses de pandemia.

Por: John Hammer León Cuéllar
Twitter: @JohnHammerleon 



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