La cultura de la ilegalidad en Neiva

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https://youtu.be/nRaO-mas09I

Si existe algo que se ha exacerbado en la ciudad de Neiva en tiempos de la pandemia de la COVID-19, es la cultura de la ilegalidad, no es gratuito que nuestra ciudad siempre represente el 80% de los casos del departamento del Huila pese a solo tener algo más del 30% de la población total.

Las fiestas, las reuniones sociales, el irrespeto al distanciamiento, el no uso o mal uso del tapabocas, las compras masivas y en general la inconsciencia, son el pan de cada día y al parecer ya se naturalizó la muerte, no importa que nuestra propia vida y la de nuestros seres queridos estén en riesgo.

Ayer cuando veníamos de San Antonio, luego de pasar el tomo del Rio las Ceibas y de observar múltiples personas consumiendo alcohol y contaminando el rio sin ningún control, un tipo completamente borracho nos adelantó para chocar contra una montaña, por poco nos arroya y acaba con nuestra vida y con la del motociclista que estaba a escasos metros de su accidente.

Como pudo saco el carro y siguió hasta donde el destartalado vehículo lo llevo. Pusimos en conocimiento de las autoridades lo sucedido y no supe cual sea el destino de aquel lamentable  sujeto.

Durante el camino a la casa me preguntaba ¿En que estaría pensando aquella persona que no solo quería acabar con su vida, sino acabar con la vida de otros? ¿Es tan grave lo que le ocurrió que vale la pena embriagarse, estar colérico al punto de agarrar a patadas el vehículo? ¿Dónde están las autoridades que saben de sumo que este tipo de situaciones son recurrentes en esta vía en los fines de semana?

Si hay algo que debe liderar nuestra autoridades y la sociedad en su conjunto es la cultura ciudadana, el irrespeto a las normas de convivencia es un síntoma muy grave de la crisis social y por ello, debe ser una prioridad promover un dialogo intensificado para que dentro de la diferencia construyamos y promovamos los valores necesarios para ser una sociedad viable que propicie la alteridad, el respeto al otro, la justicia, la solidaridad, la empatía, la honestidad, la laboriosidad entre otros valores que por desfortuna han sido abandonados al punto que ya es común en Neiva se presenten los escándalos de corrupción y clientelismo.

En fin, no es gratuito que en el concejo, asamblea, congreso, ministerios y presidencia y en las administraciones de turno tengamos a verdaderos delincuentes de cuello blanco que finalmente representa el querer de las mayorías que equivocadas votan por su propio verdugo.

Corresponde a nuestros maestros, a los padres de familia, a las personas de bien, retomar el liderazgo, no podemos seguir siendo una sociedad  inviable, en donde se valore más al pícaro y al delincuente, que al que dice la verdad y hace su trabajo y consigue lo que tiene de manera honesta.

El reto es grande y la tarea larga, pero no podemos ser inferiores al propósito de ser una ciudad ejemplo de civilidad y desarrollo humano.

Por: Alfredo Vargas Ortiz[1]

[1] PhD, MD, Universidad Nacional de Colombia, Abogado U. Surcolombiana, Docente de Planta USCO, Director grupo de Investigación Derecho Internacional y paz. Director Ejecutivo Centro de Estudios Internacionales World`S Key www.worldskey.com.  E-mail alfredo.vargas@usco.edu.co, Twitter @Alfredovargaso.

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