En honor al personal de salud y los más de 1000 muertos de Covid-19 en el Huila

En honor al personal de salud y los más de 1000 muertos de Covid-19 en el Huila

En una sociedad en la que los valores y la ética, están en una verdadera crisis, en la que la mentira prevalece sobre la verdad, en donde los corruptos sin escrúpulos en plena pandemia se atreven a sacar del bocado de comida, de los niños, los ancianos y los menos favorecidos jugosos réditos para llenarse sus bolsillos; en donde su ineptitud, su falta de conocimiento e inhumanidad han generado incluso las muertes prevenibles.

Es un verdadero aliciente, un bálsamo para tanta desdicha estar en manos de médicos, enfermeros y en general del personal de salud, que nos dan la esperanza de una sociedad distinta, ellos están en el frente de batalla, no se refugian en la mentira, sacrifican horas, se debaten entre la vida y la muerte con este malévolo virus del COVID -19 y exponen su vida y la de sus familias por una causa, el salvar la vida de otros, que les agradecen o en el peor de los casos los critican, insultan o los persiguen por estar “Contaminados”, o que en algunos casos ¡Válgame Dios¡ Nos les pagan por lo que hacen y que no entienden que la lucha ha sido larga y que cualquier cuerpo puede sentir agotamiento.

Es a esos médicos, enfermeras y personal de salud que quiero expresar mis más sinceros agradecimientos y ofrecer todas mis energías y disponer de todas mis fuerzas para resaltar como ellos y ellas, se han convertido en un verdadero ejemplo de vida, de capacidad de trabajo en equipo, de sacrificio, de entereza, de disposición del servicio, de alteridad, de humildad, de humanismo, de fortaleza, de amor al prójimo, de sacrifico, de optimismo, de caridad, de conocimiento al servicio de los demás, de tantas y tantas virtudes que no me queda la menor duda que hoy Colombia, el Departamento del Huila y la ciudad de Neiva cuenta con el mejor personal de salud del mundo, pues ante un sistema abyecto a la vida, ellos han sabido sortear todos los obstáculos para salir avantes, para hacer claudicar el mal y hacer que muchos hoy podamos vivir.

A sus familias, gracias por haber permitido que ellos tomaran la decisión y de apoyarlos en desarrollar esta profesión, por sacar el momento que ellos dedicaron a su proceso formativo que hoy ha dado los frutos, ellos y ellas son un ejemplo a seguir, se constituyen en un referente moral de lo que en definitiva debe ser un ser humano y la sociedad, que están dispuesto a sacrificarlo todo por su causa, que sus noches de desvelo y su entereza terminó ubicándolos como los salvadores de una sociedad que no ha entendido que son ellos los que permitieron que las cosas en esta pandemia no resultaran peores.

Sea esta la oportunidad para desearles igualmente a familiares y amigos de los más de 1000 fallecidos en el Departamento del Huila, por esta pandemia, nuestras más sinceras condolencias; la vida y los designios de Dios, terminaron decidiendo que ellos debería partir, pero nunca los olvidaremos, nunca renunciaremos a recordar cada abrazo, cada sonrisa, cada palabra, cada momento compartido, cada consejo y sobre todo sus expresiones de cariño hacia nosotros. Estoy seguro que ellos, están en el lugar que Dios ha definido y desde el cielo esperan que oremos por ellos, que los llevemos en nuestros pensamientos y que hagamos honor a sus enseñanzas. A ellos nuestra eterna gratitud, y el deseo de que la eternidad les conceda un ámbito favorable en esa nueva vida, en donde estarán con sus otros familiares reencontrándose y celebrando.

A los que nos quedamos, nos queda seguir viviendo cada día como si fuera el último, no desaprovechando ningún instante para expresar a nuestros seres queridos que los amamos, que los consintamos, que dejemos a un lado las nimiedades y nos abracemos cada vez que la vida nos dé oportunidad, que agradezcamos el solo hecho de estar vivos y de tenerlos a ellos también vivos, que disfrutemos el respirar, el poder caminar, el poder ver, el poder hablar y expresar cualquier tipo de sentimientos, el de tomarnos el tiempo para ver las estrellas y simplemente escuchar el canto de las aves al amanecer, el ver el sol que se oculta y disfrutar de esa canción que nos traslada hacia ese recuerdo que perdura, el disfrutar del sonido de la lluvia, de la brisa que toca nuestra piel, del frio o el calor de la tierra.

Por eso, no hay que escatimar esfuerzos para conquistar la felicidad, que finalmente es el resultado de cosas que todos tenemos a la mano y que por lo fútil de algunas circunstancias terminamos desaprovechando.

Gracias médicos, enfermeras, personal de salud y gracias a todos por cada instante que han compartido y permitido vivir, no podemos hacer nada distinto que seguir adelante, a pesar de las circunstancias y gracias a esas circunstancias, esta vida es maravillosa y tenerla ya es una bendición, ¡Adelante! Persevera como el agua contra la roca, que aunque débil y clara rompe hasta la más sólida piedra.

Por: Alfredo Vargas Ortiz[1]  alfredo.vargas@usco.edu.co
Twitter: @Alfredovargaso 

[1] PhD, MD, Universidad Nacional de Colombia, Abogado U. Surcolombiana, Docente de Planta USCO, Director grupo de Investigación Derecho Internacional y paz. Director Ejecutivo Centro de Estudios Internacionales World`S Key www.worldskey.com.  #queparelaguerraquevivalapaz.



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