Se está luchando y exigiendo más presupuesto para un sistema educativo arcaico, que todos sabemos está mal, que nos mantiene en el atraso, menos competitivos, siempre quedamos en los últimos lugares en mediciones de calidad educativa en el mundo.
En Colombia se han gastado miles de millones, por ejemplo, en programas de bilingüismo estériles, porque seguimos en las mismas, nuestros jóvenes son llenados de conocimientos inútiles que en nada le aportan a su futuro, porque los mantenemos sentados en un salón de clases en filas durante horas, se pide más dinero para la educación de un sistema que no sirve, que es como es desde hace dos siglos, así esto es como meterle plata a un carro viejo, solo para que ruede unos kilómetros más.
¿Por qué no se ha hecho algo realmente radical por mejorar esto?, ¿por qué los docentes, en su mayoría, siguen sumidos en la pasividad, conformes, solo esperando que les llegue el sueldo o la pensión? Necesitamos profesores inspiradores más que parlantes repitiendo lo mismo cada año.
Los padres seguimos creyendo que el colegio es una guardería dónde mandar a los niños a que los acaben de criar, pero olvidamos que los primeros responsables de la educación somos nosotros.
La desigualdad laboral en el sector educativo es abismal, mientras muchos docentes del sector oficial, sobre todo los más antiguos, ostentan grandes salarios e incluso varias pensiones, los recién graduados de carreras de licenciatura no pueden aspirar a una plaza laboral con el Estado de buenas a primera y su única opción es el sector privado donde la explotación laboral es una constante.
La jornada única escolar pese a ser una solución que puede contribuir no solo a la calidad educativa, sino también a mejorar las condiciones sociales de los jóvenes, resulta una utopía ya que no cuenta con la financiación suficiente por parte de los entes territoriales.
Exijamos más recursos, pero exijamos que este sistema educativo obsoleto se modernice, o por el contrario estamos no solo despilfarrando recursos públicos, sino también desaprovechando el potencial de nuestros jóvenes y lanzándolos al círculo vicioso que los hace depender del sistema de servilismo y el clientelismo al que nos mantienen sometidos para poder sobrevivir.
Nos urge en Colombia una gran reforma en la Educación, para mejorar el aprendizaje y la calidad de vida de los jóvenes.
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Por: Óscar Emilio Antolínez – oscarantolinez@gmail.com
Twitter: @oscarantolinez


