La última columna también comunica

TSM Noticias
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Hay despedidas que no necesitan portazo, explicación larga ni dramatismo de telenovela barata o escándalos tercermundistas. A veces uno simplemente siente que un ciclo cumplió su tarea, que una etapa dijo lo que tenía que decir y que seguir escribiendo, cuando ya se dijo lo esencial, puede convertir la gratitud en costumbre. Y la gratitud, para que sea verdadera, también merece llegar a tiempo.

Esta será mi último escrito en TSM Noticias. Más de 70 columnas por las que aprendí, indagué, pregunté y me siento orgulloso de todos los contenidos aportados. Otra gran etapa nace y amerita mucho de mi tiempo.

Lo escribo así, en la propia columna, porque no encontré una manera más honesta de hacerlo. Si durante todo este tiempo este espacio fue el lugar donde puse ideas, dudas, incomodidades, propuestas, reflexiones y hasta algunas terquedades bien argumentadas, lo justo era despedirme desde aquí. Desde la misma ventana que se me abrió sin preguntarme de qué lado pensaba, a quién iba a incomodar o qué tanto podía mover el avispero.

En tiempos donde muchos confunden la opinión con obediencia, TSM Noticias me permitió escribir sin libreto impuesto. Nadie me obligó jamás a decir una palabra. Nadie me pidió bajar el tono. Nadie me sugirió callar una idea. Nadie me entregó una línea editorial empaquetada para que la vistiera de columna. Y eso, que parece normal en teoría, en la práctica es cada vez más escaso. Y lo que mejor me hizo sentir, nunca me exigieron exclusividad.

Llevo escribiendo muchos años en todo tipo de medios de distintos países, de hecho, antes de que se consolidara Internet inclusive. He publicado en espacios diversos, con públicos diferentes, con estilos distintos y con momentos personales también muy diferentes. Pero debo decirlo con absoluta sinceridad: en TSM me sentí especialmente cómodo. Tal vez porque nunca tuve que disfrazar la voz. Tal vez porque pude escribir como pienso: con pasión, con ironía, con argumentos, con emoción y con esa necesidad casi inevitable de incomodar un poquito para que algo se mueva.

Incluso casi gano un premio por estas columnas. Y aunque ese “casi” tiene algo de auto-burla elegante, también tiene mucho de alegría y aprendizaje. Porque detrás de cada texto hubo evolución y algo más valioso que una estatuilla: hubo lectores y seguidores. Gente conocida y gente que jamás he saludado, pero que alguna vez escribió, comentó, compartió o simplemente dejó sentir que una frase le había servido. A veces uno escribe creyendo que lanza botellas al río, hasta que alguien, desde otra orilla, responde: “eso me sirvió y me llegó”.

Esa conexión fue el verdadero premio.

Por eso esta despedida es agradecida. Me voy feliz de haber podido sumar desde la palabra. Feliz de haber propuesto, cuestionado, defendido ideas, abierto debates, acompañado causas y también de haberme equivocado con libertad, porque escribir opinión no es posar de dueño de la verdad: es abrir el abanico y poner una mirada sobre la mesa para que otros la discutan, la completen, la contradigan o la transformen.

Y ahí está, precisamente, uno de los mayores valores de TSM Noticias: permitir que convivan plumas distintas, miradas diferentes y pensamientos incluso opuestos. Un medio no se fortalece cuando todos escriben igual. Se fortalece cuando se atreve a publicar voces que no se parecen, que no marchan en fila, que no repiten el mismo aplauso ni la misma rabia. La democracia local también se construye con columnas que incomodan, con lectores que responden y con medios que no le tienen miedo al debate.

A quien me abrió esta puerta, gracias. De verdad. Dar espacio a una voz no es un favor menor. Es un acto de confianza. Y cuando esa voz logra conectar con la gente, el mérito también es de quien se animó a publicarla.

Me voy sin cerrar la palabra. Eso sería imposible. Uno nunca deja de mirar, de pensar, de discutir con la realidad. Simplemente cierro este capítulo con la tranquilidad de haberlo vivido bien, de haberlo disfrutado y de haber dejado en estas páginas una parte honesta de lo que soy como comunicador estratégico, columnista, asesor y analista sobre todo con la pasión argentina y latinoamericana que me caracteriza.

Gracias a TSM Noticias. Gracias a sus lectores. Gracias a quienes estuvieron de acuerdo y, sobre todo, a quienes no. Porque muchas veces fueron ellos los que hicieron más interesante el viaje.

Al final, escribir una columna no era solamente opinar. Fue intentar sumar. Y si alguna de estas columnas sirvió para eso, entonces valió la pena. ¡Hasta siempre y que viva la libertad de opinar siempre!

Por: Caly Monteverdi
Conferencista internacional

Comunicador argentino, asesor estratégico y creativo
X: @Calytoxxx

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