La polarización política en Colombia nos tiene sumidos en un estado muy parecido a la patria boba, con pensamientos y posiciones alejadas diametralmente, generando distanciamiento entre clases sociales y siendo un caldo de cultivo para odios y conflictos que escalan a escenarios impensados…
Hoy es una utopía reconocer que, en algún tema o momento, la otra parte tiene la razón, se cree al todo o nada, no sirve ninguna idea proveniente de una parte diferente a la que ciegamente estamos matriculados, pareciera que viviéramos en dos patrias muy distintas y que hoy estamos separados por ese muro invisible construido con la falta de empatía, la carencia de respeto y tolerancia.
Como tirios y troyanos, nos enfrentamos en una imparable guerra interna, sitiados en nuestro ser mismo, sin poder salir a expresar libremente lo que pensamos, por miedo al ataque inmisericorde de quien no comparte ideológicamente con nosotros, pero a la vez al acecho de aquel que se aleje de lo que creemos es la verdad absoluta y prestos a enfrentar lanza en ristre a quien se atreve a criticar la nación ideal que proyectamos y que creemos ser capaces de construir.
Estamos en una patria dividida en dos corrientes que no han sido capaces de generar un escenario de dialogo, que permita concertar acciones para superar los problemas que finalmente afectan a todos sin importar color político… pero para ello hace falta una gran dosis de humildad y verdadero pensamiento estadista, que conlleve reconocer los aciertos ajenos y los errores propios para cimentar sobre ello una estructura de nación sólida, prospera y perdurable en el tiempo.
Es hora de consolidar un sistema económico fuerte y sostenible, pero con equidad social, promover la educación como un verdadero derecho constitucional, respetar la independencia de poderes, desarrollar programas sociales que permitan inclusión en todos los niveles, garantizar la seguridad a lo largo y ancho del territorio patrio, en fin, que el principio de gobernanza sea el rector de las acciones nacionales.
Entre tanto, si no tomamos conciencia seguiremos en esta guerra de troya, enfrentados como tirios y troyanos a la espera de que uno de los lados se de por vencido (cosa poco probable) o que un tercero entre en contienda y someta a los dos en disputa, como en los tiempos de la patria boba.
—
Por: Carlos Andrés Facundo Ortega
andresfacundo@hotmail.com


