Mohamed Lahouaiej Bouhlel, el atacante de Niza, burló a los servicios de seguridad de la Promenade des Anglais (Paseo de los Ingleses) fingiéndose un proveedor de helados, según informó el canal televisivo M6.
«Debo entregar helados», habría dicho a los controles de seguridad, que lo dejaron pasar. Bouhlel entró despacio y luego aceleró. Antes había estado estacionado en la costanera durante nueve horas. La policía se lo permitió, y nunca le revisó el camión, donde llevaba armas falsas y una granada.
«Los servicios de inteligencia no lo conocían y jamás había sido objeto de una señalización«, añadió el fiscal, quien precisó que el conductor disparó «varias veces contra tres policías a la altura del Hotel Negresco».
Según el fiscal, el ataque de Niza, «aunque todavía no fue reivindicado,se corresponde exactamente con las indicaciones para asesinar de las organizaciones terroristas islámicas difundidos en sus revistas» y en sus medios de difusión.
Christian Estrosi, antiguo alcalde de Niza, cuestionó el dispositivo de las fuerzas del orden que hubo anoche en el paseo de los Ingleses de la ciudad donde se produjo el atentado.
Bouhlel, un franco tunecino de 31 años, y chofer profesional que trabajaba como repartidor y con residencia en Niza, había alquilado hacía dos días el camión con el que atropelló a decenas de personas en el célebre Paseo de los Ingleses en la costanera, matando a 84 personas.
La policía lo identificó como un delincuente de poca monta, con problemas familiares a la espalda y aparentemente no muy piadoso. No había indicios hasta ahora de que estuviera radicalizado. Varias personas cercanas a su círculo íntimo fueron arrestadas para su interrogación.


