Dormir mal dejó de ser un problema individual para convertirse en un factor que impacta directamente en el mundo laboral. De acuerdo con la Global Sleep Survey 2025, el 70% de los empleados encuestados en 13 países ha faltado al trabajo al menos una vez debido a problemas de sueño.
El estudio también pone de relieve una crisis generalizada del sueño a nivel mundial: las personas pierden, en promedio, casi tres noches de sueño reparador a la semana. Estos resultados evidencian cómo el poco descanso afecta no solo la salud personal, sino también la productividad y el desempeño profesional.
Ahora, en un contexto donde el estrés, las preocupaciones constantes y la dificultad para desconectarse del trabajo forman parte de la rutina diaria, descansar adecuadamente se ha vuelto cada vez más complejo. Cuando el sueño no cumple su función reparadora, el cuerpo comienza a resentirse y aparecen problemas de salud que derivan en ausentismo.
“Hablar de sueño es hablar de prevención y bienestar en las organizaciones. La calidad del descanso depende en gran medida de las condiciones para dormir, como contar con productos adecuados que favorezcan un sueño más profundo y continuo”, declaró Juan Mathieu, Team Lead Colombia de Emma Colchón.
Para las empresas, que siete de cada diez empleados falten al trabajo por problemas de sueño va más allá de una ausencia puntual. El mal descanso también reduce la claridad, el enfoque y la capacidad de respuesta de los equipos, generando un desgaste que impacta directamente en la productividad y el clima laboral.
Además, casi la mitad de los trabajadores (47%) considera que su salud del sueño no es una prioridad para sus empleadores, según la misma encuesta. Este dato abre una oportunidad clara para que las organizaciones adopten iniciativas que promuevan hábitos de descanso más saludables y una cultura laboral más consciente.
“Mejorar esta realidad requiere un esfuerzo compartido. Los trabajadores pueden contribuir estableciendo límites, desconectándose a tiempo y cuidando rutinas que faciliten el descanso, mientras que las organizaciones deben impulsar una cultura que deje de normalizar el cansancio y reconozca el descanso como un pilar del bienestar y del desempeño”, añadió Mathieu.
Como parte de un enfoque preventivo, Emma Colchon concluye con una serie de recomendaciones para favorecer un sueño reparador y mejorar la calidad del descanso:
- Utilizar un colchón y una almohada que se adapten al cuerpo y brinden el soporte adecuado, ayudando a mantener una postura correcta durante la noche.
- Priorizar materiales que contribuyan a la regulación de la temperatura, para evitar interrupciones causadas por calor o incomodidad.
- Cuidar el entorno de descanso, procurando un espacio oscuro, silencioso y con una temperatura confortable.
Mantener rutinas que favorezcan un descanso continuo y profundo, permitiendo una mejor recuperación física y mental.

