¿Sesgos y falencias en la encuesta regional?

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La imposición del “estado de opinión” que siempre quiere ser el mayor factor decisivo en la toma de decisiones democráticas, viene mostrando todo su interés manipulador.

A nivel nacional los que hacen y los que pagan las encuestas han querido demostrar que ya el presidente está derrotado y tendrá que desistir de sus pretendidas reformas laborales, pensionales y de la salud, las encuestas han querido mostrar que el Presidente tiene un débil y disminuido apoyo de los colombianos.

Por ello desde esta columna de opinión quiero ofrecer estimulo a la conciencia critica aplicado a las encuestas y a las opiniones que quieren aparecer también generalizables, cuando el ciudadano de a pie puede decidir y opinar de manera distinta. De lo anterior ya he tenido la oportunidad de escribir al respecto en columnas anteriores, por ahora y sin embargo, propongo una mirada al contexto regional y comenzar con la encuesta sobre la gobernación del Huila el pasado domingo:

Las firmas encuestadoras deberían evitar sesgos y utilizar muestras representativas y proporcionales en el ámbito geográfico, ideológico y de contexto.

No podemos desconocer que en la era de la impuesta “opinión pública”, las encuestas juegan un papel fundamental en la recopilación de datos sobre las preferencias electorales; las mismas encuestas terminan siendo decisivas en la voluntad electoral de los ciudadanos y en la actitud de los candidatos en decidir invertir de forma copiosa o limitada en su propia causa (insistir, persistir o desistir).

La encuesta de este fin de semana, sobre las preferencias electorales de los huilenses para la Gobernación, podría ser analizada en cuanto a su real posibilidad de reflejar fielmente la diversidad de la población objetivo y podría llevarnos a preguntar si realmente transparentan las expectativas y la intención de voto de los huilenses a menos de cinco meses de las elecciones regionales.

Me surgen algunas dudas generales: ¿La encuesta como tal puede despertarle ganas a un indeciso Rodrigo Lara Sánchez al demostrarle que a pesar de su incapacidad de “hacer equipo”, no quedó tan afectado en su imagen al ser fórmula vicepresidencial de Fico? , ¿Para qué incluir a Héctor Javier Osorio, si por ahora le deben interesar las encuestas para la Alcaldía de Neiva?, ¿Quieren enrostrarle con la encuesta que podría volver a pensar en la Gobernación?,  ¿Con la encuesta se reapertura el conflicto de la izquierda que no acepta que entre la opinión pública pudiera tener mas favorabilidad Paulino Galindo que Jorge Polanía?

Con los resultados de la mencionada encuesta nos quedan algunas dudas razonables: ¿Jorge Polanía pueda aventajar a la misma Sandra Hernández y a Héctor Javier Osorio en Pitalito y que solo esté a tres puntos de Villalba en el mismo Valle de Laboyos?

Recordemos en todo caso que el resultado de la encuesta puede ser una invitación para que se aviven peleas y para hacer que algunos de los candidatos no bajen la guardia o no desistan de su aspiración. La falencia puede estar en que no se hace una captura de la diversidad y la proporcionalidad de la población objetivo, el método estadístico poblacional no ha sido el más riguroso, inconsistencias en el factor de generalización o de expansión: Creo que la muestra tomada en Neiva es demasiado representativa (60% de los encuestados) sabiendo que con respeto al censo electoral del Huila la población Neivana sólo aporta el 34% de la población total del Censo. Es decir que el número de 691 encuestas en la capital es excesivo.

En Pitalito, por el contrario, y de acuerdo a la misma ficha técnica, la muestra referida al numero de encuestas sólo fueron 90, es decir que debió ser por lo menos de 136, allí la muestra tomada se tornó insuficiente. Las encuestas del resto el Departamento también fueron proporcionalmente insuficientes, de casi el 50% del resto departamento (excluyendo a Neiva, Pitalito y Garzón) también fue subvalorado en un 50%.

Todas las anteriores falencias pueden arrojar como resultado que la encuesta no es un reflejo fehaciente de la intención de voto de los huilenses y pueden estar desconociendo objetivamente la realidad electoral del momento en cada una de las regiones. Recordemos que la teoría de la decisión racional (que nos viene de la economía) no ha podido abarcar todas las intenciones, todas las voluntades y todas las expectativas.

Por: José Joaquín Cuervo Polanía

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