Ante la inminente llegada del cuarto pico de pandemia, a pocos días de haber gozado y disfrutado de la navidad y el año nuevo, nace en mí la necesidad de indagar un poco acerca de lo que es la temeraria variante “Ómicron”, su origen y algunos datos más de interés, que además deseo compartir en esta columna de opinión.
Googleando (Googlear o guglear es un neologismo que significa buscar en la web utilizando el motor de búsqueda Google) llegué a la página de la BBC y allí encontré alguna información básica acerca de esta nueva cepa descubierta por científicos sudafricanos, quienes destacaron algunos asuntos interesantes.
Uno de ellos y seguramente el más importante es relacionado con la gran cantidad de mutaciones que presenta esta versión del virus; una mezcla de alteraciones que aún no habían sido identificadas por la red mundial de expertos que hace continuo seguimiento al Covid 19.
Richard Lessells, médico especialista en enfermedades infeccionas e integrante del equipo que detectó por primera vez la variante a finales de noviembre del año inmediatamente anterior, dijo a la BBC que “Ómicron llegó con algo completamente distinto”, puesto que se cree que éste pudo haberse desarrollado sigilosamente en un individuo con un sistema inmunológico debilitado en África Subsahariana, probablemente en una persona con virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) sin tratar.
No se conoce con seguridad en dónde evolucionó la mencionada cepa o bajo qué condiciones, lo anterior es simplemente una hipótesis que no ha sido comprobada, aunque las investigaciones científicas parecen avanzar para poder determinar cuándo y en qué lugar brotó esta variante, pues es supremamente vital para los científicos descubrir todos estos datos ya que su hallazgo puede proveer los mecanismos para contener su transmisión, determinando medidas tan drásticas como nuevas cuarentenas o restricciones de viajar.
Saben qué me preocupa realmente por encima de todo, la falta de conciencia social y las escasas medidas sanitarias que se están tomando actualmente; parece que nos va mejor siendo reactivos que preventivos, ese principio de precaución del que me habla mi papá y del que a él le habla su amigo Carlos Francisco, no se conoce, y si se conoce, pues no se aplica.
Es hora de comenzar con la aplicación de una estrategia de rastreo y aislamiento preventivo para frenar el avance de este nuevo pico, al cual la gente casi no le teme y seguramente por ello es que los sitios públicos permanecen a reventar, mucha gente anda por la calle sin tapabocas y ya la paranoia del alcohol y el lavado de manos se ha venido a menos.
Lo que no logro entender aún es por qué la comunidad científica mundial le tiene tanta desconfianza y temor a esta nueva variante del Sars Cov 2, será que es más letal que las anteriores, será que sus efectos a largo plazo en el organismo son mucho más lesivos, o será que es la puerta para la llegada de una nueva variante mucho más contagiosa y asesina, la verdad eso me preocupa mucho. Mientras, qué tal si tomamos conciencia y nos cuidamos un poco más y de paso cuidamos a nuestros seres queridos; yo creo que eso sería lo más inteligente por parte de todos.
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Por: Andrés Felipe Cabrera Sánchez



