Más de 500 niñas, niños y adolescentes, junto a sus familias, se beneficiaron del programa Cultivando Talentos.
Mientras los niños entre 5 y 13 años fortalecieron sus habilidades socioemocionales mediante actividades artísticas, deportivas y tecnológicas, los adolescentes contaron con apoyó vocacional en la construcción de su proyecto de vida.
De acuerdo con la UNESCO, desarrollar habilidades socioemocionales mejora el desempeño escolar de los estudiantes y su bienestar. Estas capacidades son fundamentales para formar personas preparadas para los retos del futuro, dotándolas de herramientas que les permitan desenvolverse de manera sana en su entorno social y educativo.
Como parte de su compromiso con la educación integral y el desarrollo territorial, Providencia ha consolidado iniciativas que promueven el bienestar emocional y el fortalecimiento de habilidades sociales en niñas, niños y adolescentes. Cultivando Talentos es un programa que, desde 2022, acompaña a las nuevas generaciones en el desarrollo de sus habilidades socioemocionales, artísticas y deportivas.
Cultivando Talentos es una evolución del programa After School, inicialmente desarrollado con la Fundación Único, y tiene el propósito de impulsar el desarrollo integral de las niñas, niños y adolescentes de las instituciones educativas de El Cerrito. Desde su creación ha impactado directamente a 1.500 niños, niñas y adolescentes, fortaleciendo su bienestar emocional, sus talentos y su proyecto de vida.
En la edición 2025 participaron 500 alumnos de cuatro instituciones: Institución Educativa Santa Elena, Jorge Isaac (sedes El Cerrito y El Placer) y Sagrado Corazón de El Cerrito.
Una experiencia formativa que crece con las emociones de los niños y niñas
A lo largo del año, 400 niñas y niños entre los 5 y 13 años participaron en espacios extracurriculares diseñados para fortalecer sus habilidades emocionales, artísticas y físicas. Actividades como artes plásticas, manualidades, robótica, baile, ultimate, futsal y teatro, integrados al acompañamiento emocional mediante la metodología de la pedagogía del afecto, promovieron competencias como la comunicación, la creatividad, el trabajo en equipo y la empatía, consolidando un enfoque de formación integral centrado en el desarrollo humano.
Asimismo, por primera vez, Cultivando Talentos incorporó a un grupo de 100 adolescentes entre los 13 y 17 años a través de Talentos para la Vida, una iniciativa que busca fortalecer el proyecto de vida de los estudiantes, mediante procesos de orientación vocacional, formación en habilidades para el emprendimiento y acompañamiento psicosocial. Los participantes accedieron a talleres de robótica creativa, barbería, bisutería y emprendimiento juvenil, además de artes escénicas y trabajo corporal. De igual manera, hubo talleres de habilidades blandas, y espacios de prevención en salud mental, adaptados a las necesidades propias de esta etapa.
“Cultivando Talentos es una apuesta por el desarrollo integral. Este año celebramos que más de 500 niñas, niños y jóvenes fortalecieron sus habilidades para la vida, descubrieron nuevos intereses y construyeron relaciones más sanas. Creemos que una comunidad crece cuando cada uno de sus miembros se siente cuidado, valorado y acompañado”, explicó Angie Riascos, directora de sostenibilidad de Providencia.
Formando generaciones para el futuro
Esta edición ofreció un total de 860 horas de gestión emocional guiadas por el equipo psicosocial y 1290 horas de talleres por modalidad, desarrolladas con enfoque vivencial y lúdico. Además, hubo procesos constantes de seguimiento individual y grupal, articulados con docentes, orientadores y familias.
Los resultados que evidencian mejoras significativas en el desarrollo emocional, social y académico de los estudiantes. De hecho, hubo una mayor disposición a expresar emociones y pedir apoyo, además de mejoras observables en la convivencia escolar y el trabajo en equipo e incremento en la motivación para participar en actividades artísticas, deportivas y tecnológicas. Estos cambios fueron registrados en diarios de campo, observaciones de docentes y conversaciones acompañadas con familias.
“Nuestra pedagogía del afecto se hizo presente en cada taller, en cada conversación y en cada abrazo. Este año reafirmamos que las emociones son parte esencial del aprendizaje y que cuando se abren espacios seguros y creativos, los niños y jóvenes florecen. Cultivando Talentos no es solo un programa: es un camino para aprender a sentir, convivir y soñar”, comentó Mariela Cuarán, coordinadora de Pensarme la Fundación.
El programa, desarrollado como una oferta extracurricular complementaria a la jornada escolar, potenció múltiples habilidades en los estudiantes y propició espacios de vinculación con sus familias. En varias sedes, madres de familia participaron en las actividades, acompañando las sesiones y contribuyendo a un entorno de cuidado y apoyo que enriqueció la experiencia educativa.
“Mi hijo llegó tímido y con miedo de participar. Hoy lo veo más seguro, más expresivo y feliz de mostrar lo que hace. El programa no solo lo acompañó a él, también a nosotros como familia. Sentimos que crecemos juntos”, afirmó Maritza Cueltán Gómez, madre participante.
El cierre de esta edición incluyó una jornada especial con muestras de robótica, arte y manualidades, actividades deportivas y presentaciones de baile y teatro, en las que se visibilizó el trabajo de los estudiantes. Estas muestras evidenciaron el compromiso y la creatividad de los participantes, además de fortalecer la participación familiar y el sentido de comunidad en torno al proceso formativo del año.



