La propiedad intelectual y su incidencia en los problemas de la salud

TSM Noticias
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Todos los días nos encontramos con los problemas de nuestro sistema general de salud. La desatención de los pacientes, la falta de cobertura, la quiebra de la mayoría de los hospitales y clínicas púbicas, y uno de los principales, la no entrega de medicamentos adecuados y efectivos por parte de las entidades prestadoras del servicio, dado en la mayoría de las veces por el elevado costo de los mismos.

Muchas son las causas atribuibles a los males descritos, y la verdad, es que el sistema requiere una revisión profunda para enfrentar sus grandes problemas y tratar de ser viable y eficiente para el pueblo colombiano. Cada uno de los actores, desde las EPS, IPS hasta los Médicos advierten, desde su tópica, las deficiencias y posibles soluciones, pero muy pocos se refieren al que creo que es el mayor de todos, la propiedad intelectual, en especial las patentes de productos farmacéuticos.

Hasta hace relativamente poco tiempo, era inadmisible que existieran patentes sobre medicamentos, pues como hemos explicado en otras columnas, una patente otorga exclusividad a su titular y, por ende, nadie más puede fabricar o comercializar dicho producto y esa restricción, tratándose de un producto que puede salvar una vida o simplemente mejorar la salud de las personas no tenía justificación. Para el año 2000 Colombia acepto de manera irrestricta las patentes de medicamentos y hoy día existen en nuestro país, alrededor de 12.500 solicitudes para este tipo de productos, incluyendo los biológicos, de las cuales han sido concedidas cerca de 4000.

Un medicamento patentado aumenta su precio de manera exponencial, pues al no existir quien pueda competirle fabricando un producto genérico el precio lo determina el titular de la patente, teniendo como único límite, el control de precios poco eficiente, que puede imponer el Ministerio de Salud, para que se hagan una idea, mientras el medicamento Novoseven que en Colombia llego a costar USD5.600 en 21 países el precio promedio era de USD 1000. Varias son las columnas que ha escrito Juan Gossain al respecto de los precios de los medicamentos en Colombia en las que ha podido establecer que son los mal altos de Latinoamérica.

La única herramienta utilizada hasta el momento para combatir dicha situación es la del control de precios, no obstante, hay innumerables problemas, desde la falta de un efectivo control, hasta la necesidad del enfermo, que por mejorarse o salvar su vida no le importa pagar el precio que le pongan. Lamentablemente hasta el momento no se ha usado la figura jurídica de las Licencias Obligatorias, que consisten en el permiso, a la fuerza, para que otro laboratorio que tenga la capacidad, produzca dicho medicamento en unas condiciones económicas más favorables para los consumidores y evite estos abusos.

Por: Diego Muñoz Marroquín

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