La inseguridad, la amenaza para el San Pedro

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No es por ser aguafiestas, pero si no controlamos la oleada de atentados en Neiva, este año vamos a tener una caída estrepitosa de turistas durante San Pedro.

Suena feo decirlo, pero, aunque nos rasguemos las vestiduras diciendo que tenemos las mejores fiestas del país, nadie va a preferirnos sino garantizamos unas mínimas condiciones de seguridad.

Cualquier persona interesada en venir a pasar las vacaciones de mitad de año en nuestra tierra y que se entere que cada semana hay un atentado en la ciudad, que los hurtos están disparados y que no para la guerra por el control territorial de la droga, no se aparece por aquí.

Inseguridad hay en todos lados, eso es cierto, pero realmente vivimos unos días muy complejos, y eso ha hecho que ni nosotros los locales, nos sintamos tranquilos y seguros a la hora de salir a la calle, y mucho menos a los desfiles y demás eventos.

Y realmente sería algo lamentable que esto llegara a ocurrir, porque las esperanzas económicas de muchas familias, dependen del San Pedro. Por eso, del éxito del mismo, dependen los ingresos de muchos renglones de nuestra economía.

Menos turistas y visitantes, representa menos dinero circulante, menos activación de la economía, menos empleos y menos ganancias.

Algo que sería fatal para los hoteleros que dependen cien por ciento de esta temporada para salvar el año en el promedio. Ni hablar de otros sectores como la gastronomía, el entretenimiento nocturno, el transporte, entre otros, que también se ven beneficiados de la llegada de turistas.

No quiero ni imaginarme la preocupación que debe tener el empresario que pagó 55 millones de pesos para un espacio en el que instalará su palco en la ruta de los desfiles. ¿Será que con todo lo que está pasando, logra al menos recuperar la inversión?

Así que, si queremos salvar la temporada, no nos queda de otra que prender la veladora y empezar a rezar, para ver si se nos hace el milagrito y la situación mejora, porque lamentablemente las autoridades ya perdieron mucho terreno frente a la delincuencia y los grupos disidentes.

El problema es que el festival ya está a la vuelta de la esquina. Mañana se inaugura. El fin de semana ya empiezan los desfiles y eventos y no nos queda de otra que rogar a Dios este resto de mes, para que no pase nada y generar confianza para activar la llegada de visitantes.

De lo contrario nos pasará lo que le pasó hace 23 años a nuestro país en el escenario latinoamericano. Fuimos sede de la Copa América, el torneo de selecciones más importante del continente, pero no pudimos aprovechar esta gran vitrina para atraer turistas porque justo ese año, el 2001, fue uno de los más golpeados por el conflicto armado interno.

Secuestros, extorsiones, masacres, asesinatos selectivos, pescas milagrosas y atentados estaban al orden del día. Éramos sin duda alguna, el país más violento de América y el más peligroso.

Así que, con todo y eso, era complejo generar confianza hacia la gente.

Y aunque se ganó la Copa América ese año Colombia, la no presencia de Argentina y Canadá, por miedo a la violencia y la participación de Brasil, pero con el equipo sub 20, generó mayor desconfianza hacia la llegada de turistas. A todos los asustó el coco del terrorismo.

Por eso no podemos darle más terreno a la delincuencia y la guerrilla. Si seguimos como vamos, terminaremos perdiendo uno de los renglones de la economía que más está jalonando nuestro PIB, el turismo, y al final lamentaremos la falta de decisiones a tiempo y mano dura contra quienes nos han arrebatado la tranquilidad.

La Ñapa

Al interior del Concejo se ha empezado a hablar de un debate de moción de censura contra el secretario de Gobierno, José Ferney Ducuara, si hay un atentado más en Neiva. Más allá de que nunca ha prosperado una moción de censura en el Concejo, él no es el único responsable de la seguridad.

Hay una cadena de mando desde el Alcalde, pasando por los comandantes de Policía, Ejército y demás que están a cargo de nuestra seguridad. El problema aquí es que o no se están haciendo las cosas bien, o no se están acatando las órdenes o sencillamente los abrumó la situación, pero definitivamente alguien debe salir a responsabilizarse de este tema.

Por: Andrés Felipe González Díaz
Comunicador Social y Periodista
Especialista en Comunicación Digital
Asesor en Comunicación Política

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