En manos del gobernador Rodrigo Villalba está el futuro del aguardiente Doble Anís. De sus decisiones depende darle vida o sepultar, este tradicional licor que consumimos los huilenses pero que, además, deja millonarios ingresos para la salud, educación y deporte del departamento.
Aunque en medios haya salido ahora el Gobierno Departamental a decir que solo se comercializará el Doble Anís en el Huila, pues la sentencia de la Corte Constitucional, emitida la semana anterior, no abre del todo las fronteras para la llegada de otros licores, pues requiere permisos especiales para hacerlo; es un secreto a voces que los grandes comercializadores del país como la Industria Licorera de Caldas, con su aguardiente Amarillo y la Fábrica de Licores de Antioquia con su Aguardiente Antioqueño, muy pronto llegarán a invadir nuestro mercado.
El desafío es sobrevivir ante ese panorama. La decisión de la Corte al final permitirá la llegada de nuevos aguardientes a un departamento que es atractivo para todos, porque existe monopolio, es decir, no tenía presencia de otros licores de este tipo; y porque ya tiene un público cautivo con el consumo de esta bebida alcohólica.
Será sin duda un arma de doble filo, porque esto permitirá estampillar y grabar con impuesto estos licores que hasta ahora se han vendido clandestinamente. Pero, por otro lado, puede generar una competencia que disminuya las ventas de nuestro aguardiente, lo que podría afectar el negocio.
Solo el año pasado, sin estar vigente este fallo, miles de unidades de aguardiente amarillo se vendieron en San Pedro. Por redes sociales y en algunos estancos, se comercializó este licor que era traído desde el eje cafetero, y pese a los esfuerzos por decomisarlo y evitar su venta, miles de millones de pesos se dejaron de percibir por el no pago de impuestos.
Ahora podrán ingresar el licor de forma legal y pagar los impuestos; sin embargo, estaríamos en riesgo de una competencia claramente desmedida.
Mientras en 2024, Doble Anís vendió 2.3 millones de botellas, según el informe la Asociación Colombiana de Empresas Licoreras, Acil, el Antioqueño vendió 60,6 millones de botellas, siendo el líder nacional en la comercialización y seguido de lejos por el Aguardiente Amarillo con 13 millones y el Aguardiente Blanco del Valle con 9 millones.
Pero el dato más alarmante es que más de 30 millones de botellas que venden del aguardiente de los antioqueños, se consume fuera de ese departamento, y según su gerente, Esteban Ramos, sus planes de expansión ahora se centrarán en en Valle del Cauca, Tolima y Huila. Lo mismo parece que quiere hacer la Industria Licorera de Caldas en el Huila, donde ya comercializa el Ron Viejo de Caldas.
Bajo ese panorama, la competencia será inminente y tal vez no exista tanta demanda para una oferta que aumentará, más aún si tenemos en cuenta que el presupuesto de publicidad del Doble Anís es de solo el 4% de las ventas, es decir, según el último año, unos 2.500 millones de pesos. Esto comparado con la fuerza publicitaria de los aguardientes que llegarían, pondrían en aprietos a nuestro producto.
La ecuación es fácil y hay una sola salida para competir y es a través de estrategias que incentiven el consumo local y de paso, buscar la forma de expandir mercados, sobre todo a regiones cercanas como Caquetá, Putumayo y el mismo Tolima, donde podría tener un impacto positivo. Ese será uno de los temas que deberá considerar el gobernador, para mantener a flote el negocio y garantizar los más de 40.000 millones de pesos que para el año anterior dejó de ganancias la venta de Doble Anís.
Pero la otra decisión es más compleja aún, y es saber qué va a pasar con la industria que produce el aguardiente. Recordemos que hace más de 20 años cerró la Licorera del Huila y desde entonces otras empresas son las encargadas de producirlo.
Al menos en la última década, la encargada ha sido la FLA (Fábrica de Licores de Antioquia), la misma del Antioqueño, que ahora será competencia directa. ¿Permitirá la Gobernación que ellos sigan operando el negocio? ¿O buscarán en septiembre un nuevo aliado? Esa será otra de las decisiones que deberá tomar el mandatario regional.
Mientras tanto, debemos prepararnos para lo que se avecina, y los amantes del Doble Anís, valorarlo y disfrutarlo más que nunca, porque no sabremos lo que pueda suceder a futuro.
La Ñapa
La última licitación del Doble Anís se adjudicó en el año 2020, en el primer año del ex gobernador Luis Enrique Dussán. El contrato por 5 años y 300.000 millones de pesos, estuvo cuestionado por el aparente favorecimiento mediante pliegos sastre hacia la FLA, quien ya venía operando el jugoso negocio.
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Por: Andrés Felipe González Díaz
Comunicador Social y Periodista
Especialista en Comunicación Digital
Asesor en Comunicación Política

