Carta a mi hija

TSM Noticias
3.2k Views

Querida Juanita, recibe estas letras desde la frustración y la impotencia que siento, por no poderte asegurar que, aunque daría mi vida por ti, no te puedo garantizar que estarás segura.

Lo que pasó con Sofía Delgado, me ha puesto a reflexionar, sobre lo difícil que es ser niño por estos días, y aunque ya casi eres una jovencita, tú y tus hermanos están expuestos a muchos riesgos, de los que es casi imposible blindarte.

Esta carta no es para decirte que siempre voy a estar a tu lado, o que nunca voy a desampararte porque, aunque eso he hecho estos años, y lo seguiré haciendo, algún día no estaré por alguna razón, y temo que ese día, seas tan vulnerable como Sofía, y tu vida corra peligro.

En cambio, creo que es mejor prepararte y enseñarte a lo que te puedes enfrentar en esta sociedad tan desquiciada, y en una realidad tan cruda como la que vivimos, en la que a los niños los secuestran, los reclutan, los explotan sexualmente, los ponen a trabajar y hasta los asesinan.

Y sí, sé que no es consolador y en cambio es abrumador. Y sé que tendré muchas personas cuestionándome sobre lo que estoy diciéndote, pero esto no lo hago para obtener la aceptación de nadie, lo hago, aunque suene ilógico, para protegerte.

Afuera hay muchos monstruos, que se esconden detrás de rostros que aparentan otra cosa. Ya te he contado de los que se hacen pasar por amigos en las redes sociales, para luego robarte la información o pedirte cosas. Pero de esos no sólo hay en el mundo digital, también en la realidad.

Desafortunadamente, hasta el que finge ser amigo te traiciona, bien sea porque envidia lo que tienes, o porque tiene otras intenciones. Hay otros que se acercan a ti fingiendo que tienen los mismos gustos, sólo para tener de qué hablar, y así ganarse tu confianza. ¡Pero ojo, hija, todos quieren algo de ti! Así que lo mejor es desconfiar siempre. Es más fácil al final sorprendernos con las personas buenas que aparecen en el camino, que confirmar que no eran personas útiles para nuestra vida.

La semana pasada te mostraba en las noticias, cómo en La Plata, Huila, municipio que conoces, ya iban cinco niñas desaparecidas este año, y que lo más seguro, es que las había reclutado la guerrilla para ponerlas de escudo humano. Parece una película, pero pasa aquí muy cerca de donde vivimos. Todas ellas desaparecieron de un momento a otro, y muy seguramente cuando las raptaron, las atrajeron ofreciéndoles algo.

Yo esto no te lo había contado, pero cuando era niño, de la edad de tu hermano Joaquín, fui robado. Según cuentan tus abuelos porque no recuerdo ese episodio, un tipo me ofreció un dulce y cuando me acerqué me cargó y huyó del lugar. Yo estaba en un polideportivo, frente a la casa de tus abuelos en el barrio Chapinero de Neiva, y aun así pudo raptarme. Por fortuna, uno de mis tíos se percató de mi ausencia y emprendió la búsqueda de inmediato, hasta que pudo verme a lo lejos y persiguió al delincuente y me salvó.

Así que siempre estamos expuestos a peligros como estos. Tan sólo esta semana, a raíz de la muerte de Sofía, han aparecido decenas de carteles en redes sociales de niños y niñas desaparecidos. No se sabe nada de ellos, y lamentablemente, cada minuto que pasa y que están solos, enfrentándose a sus verdugos, son menos las posibilidades que tienen de sobrevivir.

En Medellín, por ejemplo, hace unos meses encontraron en un hotel, a un hombre de Estados Unidos, que había viajado a esta ciudad, para abusar sexualmente de niñas menores de edad. Desafortunadamente se logró escapar, pero como él hay muchos que buscan a niñas como tú para violarlas, o lo que es peor, hay casos de madres, que venden a sus hijas para que, depravados como este, abusen de ellas.

Y así te puedo contar de muchas situaciones que pasan todos los días en nuestro mundo, en nuestro país, incluso aquí en nuestra ciudad. Por eso a veces soy sobreprotector contigo, por eso me gusta saber con quién hablas, con quién chateas, con quién compartes, quiénes son tus amigas, quiénes son sus familiares y quiénes los rodean, porque muchas veces, detrás de esas personas, se esconden desgraciados que le hacen daño a niños y niñas como tú.

A la final, por eso mi mejor consejo hija es que siempre desconfíes de todo mundo. Eso, fue lo que le salvó la vida a una niña en Candelaria, Valle, que una hora antes que Sofía desapareciera, llegó al mismo establecimiento donde vendían la comida para las mascotas donde ella fue secuestrada, y el violador y responsable de la muerte de Sofía, la invitó a seguir para regalarle un collar.

Cuando esta pequeña siguió, vio que la quería encerrar, allí desconfió y alcanzó a huir. Gracias a Dios y su instinto se pudo salvar, por eso es tan cierto lo que dicen nuestros abuelos: “de eso tan bueno, no dan tanto”.  Siempre que alguien se aparezca en tu vida para darte o regalarte algo, aparentemente bueno, realmente quiere algo de ti, y cuando eso pase, haz lo que hizo la niña, sal de ahí, y sálvate.

Hace 13 años cuando llegaste a este mundo, sólo pensaba y agradecía a Dios, lo afortunado que era por tenerte en mi vida y llenármela de color, pero olvidé por completo lo gris que podría ser para ti, enfrentarte a este mundo. A partir de hoy, hija, prometo seguir a tu lado, seguir de tu mano, pero también prometo seguirte preparando para enfrentarte a esta horrible realidad, porque es terriblemente triste, ver a la madre de Sofía desgarrada en dolor, por encontrar a su hija de sólo 12 años, asesinada.

Pero más doloroso aún hija, es saber que, como muchos otros crímenes en este país, este había podido evitarse, si monstruos como Bryan Campo, no hubiera estado en la calle, sino que hoy estuviera pagando cárcel, por la violación que cometió hace 6 años contra otra niña.

De ahí mi frustración tan grande, porque desafortunadamente estamos rodeados de muchos monstruos como él a nuestro alrededor, que son lobos, pero están vestidos con piel de ovejas. Por eso hija, hoy más que nunca empieza a fijarte mejor de las personas que tienes a tu alrededor, y desconfía siempre. Mientras tanto, y mientras Dios me lo permita, estaré cuidando de ti, apoyándote, pero sobre todo aconsejándote, porque creo que es la mejor manera de protegerte.

Te ama, tu papá.

La Ñapa

Manuel Octavio Bermúdez, mejor conocido como el “Monstruo de los cañaduzales”, fue un violador y asesinado, que mató al menos a 21 niños en la década de los 90 en el Valle del Cauca, imitando a Luis Alfredo Garavito. Según la investigación, les ofrecía a los niños dinero a cambio de recoger espigas en plantaciones de caña de azúcar, donde posteriormente los violaba y luego los asesinaba.

En el 2003 fue condenado a 40 años de cárcel por estos delitos, pero dicha condena había sido reducida a 25 años, por ofrecer información sobre el paradero de sus víctimas. Es decir, que en 4 años ya hubiera podido salir de la cárcel, de no ser porque fue una de las cuatro víctimas del atentado contra el camión del INCPEC, ocurrido este jueves en la vía Panamericana. ¿De verdad es tan mala nuestra justicia que un monstruo como este, o en su momento como Garavito, tenía la posibilidad de volver a la libertad? Honestamente a mi juicio, la cadena perpetua para un violador o un asesino de niños se queda corta para estos desgraciados.

Por: Andrés Felipe González Díaz
Comunicador Social y Periodista
Especialista en Comunicación Digital
Asesor en Comunicación Política

Share This Article
Ir al contenido