El Instituto Nacional de Salud (INS) 2024 reportó un aumento del 484 % de abuso de sustancias frente al año pasado.
La sobredosis se ha consolidado como una de las manifestaciones más críticas del consumo de sustancias psicoactivas. Más allá de un episodio aislado, representa la consecuencia extrema de una problemática compleja que involucra factores sociales, médicos y de salud pública.
Este fenómeno no solo pone en riesgo inmediato la vida de quienes lo sufren, sino que también expone las limitaciones en los sistemas de prevención, atención y respuesta frente al uso de drogas tradicionales y sustancias psicoactivas.
En el 2024, el Instituto Nacional de Salud (INS) reportó 15.817 casos de intoxicaciones por medicamentos en Colombia, lo que representa un incremento del 484 % frente a los 2.710 casos registrados en 2023. Entre las regiones con mayor número de reportes se encuentran Bogotá con 3.285 casos, Antioquia con 2.897, Cundinamarca con 917, Cali con 688 y Santander con 597, evidenciando que las intoxicaciones asociadas al consumo de fármacos tienen un impacto significativo en distintos territorios del país.
‘’Identificar una sobredosis a tiempo puede salvar vidas. La dificultad para respirar, la pérdida de conocimiento, convulsiones, piel fría o azulada y pupilas extremadamente dilatadas o contraídas son señales de alerta que requieren acción inmediata. En estos casos, es clave mantener la calma, distribuir tareas entre quienes estén presentes, llamar una ambulancia, recopilar información, monitorear signos vitales y acompañar a la persona hasta recibir atención médica. Es fundamental sostener emocionalmente al paciente, comprender lo ocurrido y buscar ayuda profesional para su recuperación’’, comentó Leonel Nuñez, psicólogo y profesional de ADIPA, plataforma de educación online para psicólogos.
Y es que, la intoxicación no debe entenderse únicamente como un evento fisiológico, sino como una señal de alto riesgo psicológico y psicosocial. Nuñez agrega que, ‘’estos episodios suelen estar asociados a una desregulación emocional intensa, conductas impulsivas o autodestructivas y trastornos como depresión, ansiedad severa o trastornos de personalidad. También puede estar relacionada con experiencias de trauma, desesperanza o desconexión social’’. En este contexto, el abuso de sustancias puede interpretarse como un pedido de ayuda no verbalizado, lo que evidencia la necesidad de un abordaje integral en salud mental.
Frente a este ámbito, el proceso de recuperación va más allá de la atención de emergencia: es fundamental un abordaje integral que incluya derivación a programas de tratamiento y rehabilitación, psicoterapia individual y familiar, y la construcción de redes de apoyo que fortalezcan el acompañamiento comunitario. Además, el seguimiento médico y psiquiátrico es esencial para garantizar estabilidad emocional y prevenir recaídas.
Para finalizar, en Colombia, esta urgencia sigue siendo un reto que requiere coordinación entre el sistema de salud, las familias y la sociedad. Hablar del tema sin estigmas, reconocer los síntomas y actuar a tiempo son pasos esenciales para salvar vidas. Este llamado busca generar conciencia sobre la importancia de fortalecer las redes de apoyo, el acceso a tratamiento y la atención en salud mental como pilares fundamentales para enfrentar esta problemática.

