Desde la expulsión del paraíso, los hombres se preguntan de quién es la tierra.
Esta cuestión busca solucionar un problema de proporciones bíblicas: la pacificación de naciones, pueblos, tribus, clanes y familias, no importa su condición o su localización en el planeta.
Desde las más antiguas civilizaciones se sabe, sin embargo, que en la propiedad de la tierra no existe la equidad absoluta. Con estas palabras el historiador Marco Palacios da cuenta de un problema fundamental en nuestro país: la tierra.
Hablar de la tierra en Colombia es hablar de la deuda histórica del Estado con el campo, de la violencia, del despojo, de un GINI de 0,87%, (donde 1.0 es la desigualdad total), de acumulación ilegal de terrenos baldíos, de la pobreza de los campesinos, etc.
De hecho, la semana pasada la Contraloría General instó a la Agencia Nacional de Tierras a ejercer acciones judiciales contra 33 casos para anular la venta de 322 predios de origen baldío y que concentran 123.482 hectáreas.
Los protagonistas son Álvaro Uribe, los familiares del ministro de agricultura Aurelio Iragorri y familiares de su antecesor Rubén Darío Lizarralde, entre otros.
No sorprende que los implicados tengan vínculos con la política dado que esta ha sido una costumbre en la historia de Colombia. Han sido estos mismos políticos quienes se han opuesto en diversas ocasiones a una reforma agraria estructural (es más, desde 1936 no se hace una reforma agraria en Colombia) justamente porque esta acabaría con los privilegios de los grandes terratenientes.
El resultado de ello es claro: según datos del IGAC, cerca del 0.4% de propietarios son dueños del 46,5% de la tierra más productiva que supera las 500 hectáreas. Por su parte, el 67,6% de los propietarios poseen tan solo el 4,2% de la tierra.
En consecuencia, nos encontramos ante un problema de gran magnitud que no se puede ocultar con un dedo. Quienes afirman solucionarlo son precisamente quienes más responsabilidad tienen en la concentración de la tierra. Tienen nombre y apellido.
Los conocemos porque “casualmente” son figuras públicas, algunas con gran popularidad por parte de los que no tienen tierra. Las paradojas de la vida.
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Por: Juan Corredor García – juan.corredor@urosario.edu.co
Twitter: @thuandavid10


