La Democracia se debe legitimar

TSM Noticias
314 Views

Colombia es un país que se construye todos los días con manos distintas. Con las manos callosas del campesino que madruga antes que el sol y alimenta a un país que pocas veces le devuelve lo que merece. Con las manos del empresario que asume riesgos, genera empleo y sostiene familias enteras con cada decisión que toma.

Con las manos de la mujer que trabaja, educa, lidera y sostiene —muchas veces sola y sin reconocimiento— el tejido más profundo de nuestra sociedad. Con las manos del joven que estudia con fe en un futuro que todavía no termina de abrirle las puertas.

Con las manos del adulto mayor que ya dio lo mejor de su vida y merece envejecer con dignidad, no con abandono. Con las manos del obrero, del tendero, del maestro de escuela, del médico rural, del líder comunitario que organiza lo que el Estado olvida.

Todos somos Colombia. Todos ellos merecemos ser reconocidos no como símbolos de discurso político, sino como lo que realmente somos: ciudadanos con derechos plenos, con historias reales y con un papel insustituible en la construcción de este país.

Este domingo, cada uno de nosotros tiene una cita con la democracia.

No les pido que voten por nadie en particular. Les pido algo más grande y más urgente: que voten. Que no le cedan su voz al silencio. Que no dejen que el cansancio, la desconfianza o la decepción los convenzan de que su participación no cambia nada, porque sí cambia. La abstención no es neutralidad: es una decisión que otros tomarán en su nombre. Es entregarle el lápiz a quien esté dispuesto a usarlo, bien o mal, por usted.

Creo en un país donde el voto sea la única fuente legítima del poder. Donde las instituciones se sostengan sobre la voluntad libre de sus ciudadanos y no sobre el miedo, el clientelismo o la manipulación. Creo en una Colombia donde el Estado construya oportunidades reales: para el empresario que necesita reglas claras, para el campesino que necesita mercados justos, para el joven que necesita una educación que le sirva para vivir y no solo para sobrevivir.

Una educación que forme con técnica y con valores, que prepare ciudadanos íntegros además de trabajadores competentes, porque un país sin habilidades no progresa, pero un país sin valores no se sostiene.

Creo en una sociedad donde la inclusión no sea consigna sino realidad. Donde la mujer no necesite pedir permiso para liderar. Donde el adulto mayor no tenga que elegir entre comer y medicarse. Donde el joven no tenga que emigrar para encontrar un proyecto de vida digno. Donde la familia —en todas sus formas— tenga las condiciones para crecer en libertad y en paz. Creo en un país seguro y con autoridad para ocupar los territorios.

Ese país no llega solo. Lo construimos cada vez que participamos, cada vez que exigimos, cada vez que votamos.

Y cuando lleguen los resultados, les pido lo más difícil: respetémoslos. Gane quien gane, ese resultado es la voz de Colombia hablando en democracia. Celebre con gratitud si va ganando su opción. Asuma con altura si no fue así. Pero en ningún caso permita que una elección se convierta en odio, en trinchera o en pretexto para la violencia.

La democracia no se cuida sola. La cuidamos nosotros —el campesino, la mujer, el empresario, el joven, el abuelo— cada vez que decidimos participar en paz y respetar en unidad.

Este domingo, cuide su democracia. Cuide su voto. Cuide a Colombia.

P. D. Creo que habrá segunda vuelta y ahí debemos estar más resueltos a ser más juiciosos en nuestro actuar, sin violencia y en paz por nuestro país.

Por: Víctor Andrés Tovar Trujillo

Share This Article
Ir al contenido