Todavía quedan buenos civiles

TSM Noticias
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Hace unos días pude saludar a algunos colegas ingenieros civiles, con varios abriles de experiencia. Fernando, con gran experiencia contractual y residente en Bogotá, me sorprende cuando manifiesta su genuino interés en seguir esperando que cada vez haya más transparencia en la contratación pública.

Y sigue a la espera, a pesar de que, aunque se han dado algunos avances en el sistema de contratación pública con la implementación de pliegos tipo, todavía hay mucho camino por recorrer. Y los civiles sabemos de caminos, de tropiezos, de resiliencia y de paciencia.

Fernando combina su ejercicio profesional con la práctica de deportes y pedalea por vías nuevas en Bogotá, vías que también sabe construir, entender y valorar desde su formación como ingeniero. Eso también dice mucho de quienes han dedicado su vida a esta profesión: no solo construyen país desde su conocimiento, sino que también lo recorren, lo viven y lo padecen como cualquier ciudadano.

Andrés, otro amigo y colega, nacido en el sur del Huila, combina la ingeniería con hábiles y agradables sarcasmos al conversar o al hablar de la política del país. Es otro buen ingeniero, que hace buenas prácticas de ingeniería y es amante del fútbol. Todavía lo practica y sigue soñando con marcar goles, aunque en sus inicios fue un gran central adelantado. Hablar con Andrés siempre deja algo: una sonrisa, una reflexión o una de esas verdades dichas con humor que a veces resultan más profundas que muchos discursos serios.

Alex, desde Popayán, sigue haciendo ingeniería y alterna su profesión con activismo político. Conoce muy bien su departamento del Cauca y ha compartido muchas tardes con campesinos al disfrute de un buen café. Y aunque perdió todo su pelo, no pierde la fe en un mejor país, donde no se roben los recursos públicos en la ejecución de obras de infraestructura. Esa mezcla entre compromiso técnico y sensibilidad social también hace parte de esos buenos civiles que todavía quedan en Colombia.

Y así como estos tres colegas y amigos, hay muchos buenos ingenieros civiles que, en el marco de un nuevo país, se requieren. Falta mucho por hacer todavía en infraestructura vial, vivienda, saneamiento básico y muchos otros frentes. Pero también falta mucho para que la contratación pública tenga la transparencia que nuestro pueblo se merece: las madres, los líderes campesinos, las comunidades apartadas y, en fin, toda la sociedad colombiana.

Estos buenos civiles seguirán caminando, seguirán construyendo, porque lo han hecho por varios mundiales. Que sigan en esta cancha colombiana, que también da satisfacciones cuando se hace un trabajo que beneficia a las comunidades, cuando se aporta desde la técnica y la experiencia al bienestar colectivo, y cuando se arriesga la integridad de diferentes maneras, como ocurre al trabajar en zonas rurales o alejadas, muchas veces en condiciones adversas.

Todavía quedan buenos civiles. Quedan los que siguen creyendo en hacer bien las cosas, los que no pierden la fe en un país mejor, los que entienden que construir no es solamente levantar obras, sino también aportar a la dignidad de la gente. Y mientras existan esos ingenieros, todavía habrá razones para pensar que este país puede hacerse mejor.

Todavía quedan buenos civiles.

Por: Carlos Cabrera C. – ccabreracollazos@gmail.com
X: @CarlosCabreraCC

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