Tras su excursión a las antípodas (Australia), los Juegos Olímpicos regresaron a Europa, y el turno fue para Roma, que se encargó de aprovechar la oportunidad a la cual había renunciado hacía más de medio siglo. Ahora celebraba la decimoséptima edición, entre el 25 de agosto y el 11 de septiembre de 1960, a la que asistieron 5.348 atletas en representación de 83 países.
La famosa Ciudad Eterna construyó escenarios ultramodernos y apeló a algunos milenarios para los campeonatos. Además, dio vida a varios aspectos que siguen vigentes, como la creación de las distintas comisiones para tratar cada uno de los temas que comprenden las justas. Igualmente, le dio un vuelco a la programación, el caso más específico, el del atletismo, que en adelante se encargó de bajar el telón, mientras que en la apertura la natación se robaba los aplausos.
Una de las 83 delegaciones que desfilaron en la solemne ceremonia de inauguración fue la de Colombia, que otra vez había hecho notables esfuerzos, más bien peripecias, como el Comité Pro Viaje a Roma, para reunir los medios económicos que le permitiera a sus atletas estar presentes con dignidad. Por esa misma razón, el grupo que viajó se redujo a 17 miembros (todos hombres), sin posibilidades de aspirar a ningún podio.
La delegación nacional la conformaron los siguientes atletas:
Tiro: José María Vallserra, Hernando Hoyos y Neo Balbín. Delegado Coronel Guillermo Guzmán
Pesas: Ney López, Carlos Caballero y Jorge Pineda.
Esgrima: Emilio Echeverri y Jaime Duque. Delegado Juan Di Doménico;
Natación: Fred Andrade. Delegado Carlos Humberto Troncoso;
Ocho ciclistas: Roberto Pajarito Buitrago, Ramón Hoyos Vallejo, Hernán Herrón Arenas, Hernán Medina Calderón, Pablo Hurtado, Rubén Darío Gómez, Mario Vanegas, Diego Calero. Delegado Vicente Restrepo y como secretario-tesorero, Pedro Nel Machado.
Al lado de ellos, Ernesto Vidales en calidad de representante al Congreso Mundial de Educación Física; Eduardo de Castro, para participar en el Congreso de la FIFA, mientras que como Jefe de Misión ofició Mario García y García, presidente del COC. Estos dirigentes viajaron con recursos propios porque no había presupuesto para sufragar los gastos.
El abanderado del grupo tricolor fue el esgrimista Emilio Echeverri, quien llevaba cumplía sus cuartos Juegos. En su especialidad, florete, fue el único que consiguió al menos una victoria entre los dos nacionales que participaron en dicho torneo. Tampoco trascendió en sable, Jaime Duque.
Destacado Papaya Vanegas
Lo mismo ocurrió en el tiro, con Hoyos, Balbín y Vallserra, quienes no lograron al menos el puntaje mínimo que hiciera incluirlos en la tabla general de clasificación.
En cuanto al ciclismo, Mario Papaya Vanegas empezó muy bien, al derrotar en la primera ronda al inglés Karl Barton, por media rueda; luego, su rival fue el rumano Vasile Oprea, con el que fueron necesarias tres tandas para derrotarlo. Después enfrentó al francés André Gruchet y tras vencerlo obtuvo su cupo a los cuartos de final, fase en la que rivalizó con el anfitrión Valentino Gasparella, quien lo superó. El otro pistero, Diego Calero, ocupó el vigésimoctavo lugar (entre 35) en la prueba del kilómetro contra reloj al cronometrar 1:14, siete segundos más que el campeón, el italiano Sante Gaiardoni.
Sobre los ruteros, en la competencia de la contra reloj por equipos de 100 kilómetros, Pajarito Buitrago abandonó apenas cuando iba la segunda vuelta. Los otros criollos, Pablo Hurtado, Rubén Darío Gómez y Hernán Medina Calderón, tuvieron el mérito de concluir. En la ruta, sobre 176 kilómetros, el mejor fue Gómez al quedar vigesimoséptimo, Medina a continuación, y en la casilla 48, Hoyos, otro más que dejó de representar al país luego de esas Justas de Verano.
Solamente quedaba el trío de pesistas por entrar en acción. En la división pluma, la presentación de Pineda fue tan deslucida al punto de ser descalificado luego de errar en las tres opciones a que tenía derecho, mientras que Caballero culminó decimoquinto en la categoría liviano (o ligero), en la que su compatriota Ney López tuvo un papel digno de resaltar, al finalizar octavo, en el peso liviano, al sumar 375.5 kilos y finalizar noveno.


