Podrán criticar al alcalde Germán Casagua, por muchas cosas, pero no por ser hábil para manejar la comunicación.
En eso, él y su equipo de asesores, lo hacen bien. Y no lo digo porque cada día presenta mejor ante las cámaras, o porque algunos ciudadanos lo llaman el ‘Alcalde Youtuber’, lo digo porque cuando más acorralado se siente por los medios o la opinión pública, siempre sabe reaccionar.
Para la muestra un botón. Hace una semana quedó al descubierto las falencias de su Plan de Desarrollo, que fue objetado (entiéndase demandado) por el equipo jurídico de la Gobernación, bajo dos consideraciones importantes. Sin embargo, salió a decir a los medios que fue “algo de forma”, restándole importancia, cuando realmente las implicaciones son graves.
No obstante, los medios no ahondaron mucho en el tema, y tampoco dijeron que, de ser revisadas estas demandas por el Tribunal Administrativo del Huila, y ser acogidas, la ciudad podría quedarse sin Plan de Desarrollo, a ocho meses de gobierno.
Pero eso lo entendió el mandatario y hábilmente junto a su equipo de asesores, montó una cortina de humo, y desvió la atención de la agenda pública que se mueve a diario al vaivén de escándalos y hechos de sangre. Realmente es algo común que todos los gobiernos hacen, no descubrió que el agua moja, pero sí le sirvió para sacudirse del asedio de las cámaras y los micrófonos.
De esta forma, esta semana el tema ya no ha sido el error de su equipo y de los concejales que aprobaron el documento, sino su vieja confiable: “la culpa es de Gorky”. Así fue como revivió el tema de la descategorización del Municipio, que ya había sido expuesto anteriormente, pero que hace parte de su narrativa cuando quiere ocultar algún error o la falta de resultados.
Es más fácil decir y de hecho es creíble, que Gorky lo dejó sin recursos, a explicar por qué no puede hacerlo. También expuso lo de los 17 predios públicos entregados en comodato por el exalcalde al finalizar su gobierno, y hasta un asfalto que dijo el actual secretario de Infraestructura desde el Concejo, se perdió en la pasada administración.
Así en una semana, logró hacer que las cámaras apunten sobre el exmandatario, y no sobre él, y con ello trata de engavetar un tema que le podría traer grandes implicaciones y responsabilidades.
Por eso hoy quiero hablar de este tema en particular, porque creo que los otros traídos a colación esta semana han sido ampliamente discutidos, analizados por unos y otros, denunciados e investigados por las autoridades, y serán ellas al final las que determinen las verdaderas responsabilidades.
Si el exalcalde Gorky Muñoz tuvo culpas como se ha indicado, en estos temas, tendrá que responder por esas actuaciones, como de hecho lo ha venido haciendo.
Entre tanto la objeción al Plan de Desarrollo es un tema aún por explorar. Y aquí no se trata de un tema político, sino técnico, pues la Gobernación ejerce funciones de control no solo del fondo sino de la forma como se aprueban los planes de desarrollo de los municipios.
Fue así cómo encontró dos irregularidades, si se quiere llamar así, en el documento que fue aprobado por el Concejo de Neiva hace tan solo dos meses, el Acuerdo 004 de 2024.
Una, el haberle entregado facultades al Alcalde, para realizar en un plazo de tres meses, las “correcciones ortográficas, gráficas, tablas numéricas y aritméticas” al Plan de Desarrollo. Una facultad que justamente es una función del Concejo y no puede delegarse al ejecutivo, sobre todo, porque un ajuste en un número puede variar o modificar todo lo allí expuesto, es decir, las metas e indicadores plasmados, que, en últimas son la esencia del acuerdo que aprobó la corporación.
En otras palabras, no entiende la Gobernación, cómo si estudiaron y analizaron las cifras y el documento los concejales, y no estuvieron de acuerdo con algunas cifras, tablas o redacción, no hicieron ellos mismos los ajustes, antes de aprobar. Y lo que es peor, le terminaron aprobando un cheque en blanco al mandatario para que modificara a su antojo el documento que se supone, debe corresponder a las necesidades que el municipio tiene.
Algo sin duda alguna, gravísimo. De ahí que se puede entender la denuncia que esta semana hizo el concejal Johan Steed Ortíz, quien sorprendido señaló que solo dos meses después de haberse aprobado el Plan de Desarrollo, la Secretaría de Infraestructura, es decir, la encargada de las vías, dijo que ya cumplió con todas las metas trazadas en la carta de navegación. O una de tres, o fueron muy mediocres las metas establecidas, o los concejales no conocen la ciudad, y no saben que la ciudad tiene las vías vueltas nada; o lo que es peor, no revisaron lo presentado y les hicieron conejo.
La segunda objeción tiene que ver con la falta de un capítulo dedicado a la paz. Para nadie es un secreto que el país firmó un acuerdo de paz hace ocho años, y es obligación no solo del Estado sino de los entes territoriales, propender por su aplicación y cumplimiento. De ahí que no se entienda cómo dejaron pasar algo tan importante por alto y lo que es peor, cómo el Concejo lo aprobó así.
De hecho, la Ley 2272 de 2022, en su artículo 4, señala que los planes de desarrollo deben contener un capítulo que se denomine y lo dice textualmente “proyectos, políticas y programas para la construcción de la paz” que establezca las acciones y estrategias para dar cumplimiento a los acuerdos de paz. Pues bien, el documento presentado por la Alcaldía no contenía un capítulo sino un solo artículo, que según el Director de Planeación, Camilo Gómez, durante la discusión del acuerdo en la corporación Concejo de Neiva, era mucho más importante que un capítulo.
Pues con ese argumento convenció a los concejales que aprobaron a pupitrazo el documento y dejaron pasar semejante orangután. Ahora la Gobernación les dice en la demanda que sí o sí debe llevar un capítulo que exponga todas las estrategias no solo para lograr la Paz, sino también el desarrollo social y económico, la equidad, la protección de la naturaleza, y la integración de las regiones que han sido más golpeadas por la violencia.
Así que no eran unas simples “cosas de forma” alcalde, eran errores que se cometieron, o por el afán de hacer aprobar el documento, o por la inexperiencia de los funcionarios, o por un desinterés total que se tiene hacia la paz, como señaló el ex director de Paz de Neiva, en el gobierno Lara, Luis Fernando Pacheco.
Espero que haya sido por alguna de las primeras razones, porque justamente una de las causas de la situación de violencia que hoy vivimos, es el incumplimiento de los acuerdos, que llevó a unos a ser asesinados, a otros a volverse a alzar en armas, a otros a reincidir, y a otros a robarse los recursos destinados para este tema.
Y estas son solo las objeciones hechas por la Gobernación del Huila, pues al parecer, el documento también se va a demandar por vicios de procedimiento que también deberá analizar el tribunal, para al final decidir, si declara inválido o no, el acuerdo que ya fue aprobado y sancionado por el mandatario. En otras palabras, los proyectos y planes que fueron aprobados con el acuerdo, podrían frenarse y con ello, el desarrollo del municipio, si se llega a echar abajo este documento. Por el bien de la ciudad, esperemos que eso no suceda.
La Ñapa
Ya es hora de superar la polarización que existe entre el actual mandatario y el ex alcalde Gorky Muñoz. Esta confrontación solo le hace daño a la ciudad que es la que termina perdiendo. La ciudadanía no necesita saber quién es culpable de qué, la gente necesita es soluciones a los problemas, inversión, gestión, proyectos en beneficio de sus necesidades, y no un ‘tira y afloje de culpas’, que no ha permitido que aún, ocho meses después de iniciar este gobierno, se empiecen a ver los resultados que se esperan.
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Por: Andrés Felipe González Díaz
Comunicador Social y Periodista
Especialista en Comunicación Digital
Asesor en Comunicación Política

