Turismo, Folclor y Tradición

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Llega San Juan y San Pedro en el Huila, y con ello, la época privilegiada para mostrarle a toda Colombia y al mundo, las maravillas de nuestro folclor. Aunque el concepto de Huilensidad nos induce a que nuestras tradiciones típicas estén por encima de cualquier moda, durante cualquier época del año, creo que podemos conformarnos, que como mínimo, en junio y julio, todos nos sintamos más Huilenses que nunca, y que logremos, que como dicen nuestros más afamados slogans comerciales de la época “Todos los caminos conduzcan al Huila, péguese la rodadita” o “Cuando el Huila muestra su Folclor, Colombia y el Mundo bailan Sanjuanero”

Estas fechas son las propicias, para que quienes amamos nuestro folclor, volvamos a escuchar un rajaleñas, a probar una mistela, o antojarnos de un buen asado Huilense, sin que se nos vea como unos “regionalistas” sentimentales.

Reincorporemos a nuestras conversaciones los mitos y leyendas de la región, como el Poira o el Mohán, entonemos un buen bambuco o bailemos un Sanjuanero, apartándonos por un instante de la modernidad en la que el mundo nos envuelve, y que logra durante la mayor parte de año, alejarnos de nuestra identidad. Revivamos las alegres comparsas, desfiles folclóricos, juegos tradicionales y muchas otras tradiciones, que, aunque las apartamos de nuestras agendas, en las festividades SanPedrinas se vuelven tan comunes y valiosos, como uno de los mayores tesoros “por descubrir” de nuestro territorio.

Los hombres alistemos el poncho, el raboegallo, y el sobrero de pindo o suaceño, y las mujeres sus faldas sanjuaneras, tocados de flores y todo el ajuar con el que engalanan las fiestas, porque es la época de sacarlos del baúl de los recuerdos y exhibirlos con total orgullo. Desempolvemos la marrana, el chucho, la esterilla, el tiple y la guitarra, y preparemos los pichinches y papayeras, porque en estos meses todo es algarabía.

Disfrutemos de los encuentros de bandas, de los concursos de música campesina y rajaleñas, y de todas las demostraciones de nuestro folclor, que durante todo el año preparan nuestros artistas, para exhibir sus mejores actos, con el único objetivo de mantener vivas nuestras tradiciones.

Promovamos, visitemos y apoyemos las ferias artesanales, y agradezcamos a estos grandes maestros artesanos, que todos los años, nos regalan de sus manos prodigiosas, las más bellas obras de arte, con tan alto contenido de lo tradicional, que muy probablemente en poco tiempo se convertirán en piezas únicas de colección.

Llego la época en que propios y turistas, nos deberíamos desconectar de la tecnología, de los nuevos ritmos y bailes, de la gastronomía moderna, para dedicarnos a hacer un homenaje a nuestros ancestros, y para decirle al mundo que no olvidamos nuestras raíces, de las cuales estamos y estaremos orgullosos por siempre.

Dediquémosle estas fiestas a nuestros abuelos, rememorando nuestras tradiciones, pero también a nuestros hijos, enseñándoles a mantenerlas vivas, porque el San Pedro no es tan solo una época del año, es toda una cultura de vida. Que viva el San Juan y el San Pedro en el Huila, y que logremos así sea por un mes, una semana o por lo menos un fin de semana, tener el gusto y el placer de volvernos a sentir “Opitas” de corazón.

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Por: Hugo Andrés Rivera Collazos
Correo: hrivera.consultores@gmail.com  – Twitter: @hugoandres1975

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