Sólo el 3% de la historia de Neiva

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Cuando llegué a Neiva hace 13 años, si uno no tenía a quién preguntarle, se perdía. No había señalización anfitriona, y uno no sabía por dónde ir. Hoy, más de una década después, todo sigue casi igual.

Una ciudad que quiere recuperarse y crecer en lo turístico no puede conformarse con improvisar: al visitante hay que recibirlo con los brazos abiertos y una señalización moderna, y no buscar exprimirlo.

Neiva cumple 413 años. Ha estado siempre en el mismo sitio, y aunque su ubicación es geopolíticamente privilegiada (si se me permite decirlo de esa manera), no se ha aprovechado como debería. Su crecimiento ha sido desordenado, con demasiada concentración de oportunidades en pocos. El egoísmo frena la evolución. Es hora de reflexionar con autocrítica…

Uno aprende a querer estas tierras. Con su calorcito que a veces derrite el entusiasmo, pero también con un verde que ya no abunda en muchos lugares. Eso es fantástico, todavía se respira aire puro (al menos lejos del contaminante servicio público). En un mundo que habla mucho de ecología y hace poco, eso vale.

La observo todos los días y me pregunto: ¿qué podemos hacer para que Neiva crezca? Estos días de festejo dejaron una sensación repetida: los discursos de siempre, las mismas loas formales, el dejà vu de cada aniversario. Me puse a revolver la historia, y lo que encontré merece una reflexión más picante.

Propongo un combo poderoso: un propósito común, articulación real entre sectores, liderazgos comprometidos, más y mejor cultura ciudadana fuerte, ambición, planeación a largo plazo, continuidad, conectividad y, sobre todo, confianza social con estrategias simples, baratas y creativas.

Neiva no puede brillar solo en junio con el Festival del San Pedro. Esa riqueza cultural debería encender un turismo activo todo el año. Su música, gastronomía, tradiciones y calidez no deberían desaparecer con el desfile final. Hay que armar rutas temáticas, espacios de memoria viva, experiencias auténticas. El San Pedro no debe ser un pico: debe ser el punto de partida. Ofrecí mi colaboración e ideas muchas veces, sigo esperando que me llamen.

Neiva ya no es una niña. En Argentina diríamos que está en “la flor de la vida”, pero también en edad de tomar decisiones importantes. Sorprende que, de sus 159 alcaldes, solo el 7,5% llegaron al cargo por voto popular. Desde 1988, con la democratización impulsada por el Acto Legislativo 01 de 1986, ha tenido solo 12 alcaldes elegidos por el pueblo. Cada alcalde que se va te dice que dejó todo bien, pero el que llega después pinta otro panorama. Así no se puede avanzar.

El actual gobernador Rodrigo Villalba fue el último alcalde elegido a dedo por un año y, a partir recién de 1988, Neiva y 1009 alcaldes más, tuvieron la posibilidad de ser elegidos en todo Colombia. Desde el primer burgomaestre Jairo Morera Lizano hasta hoy, con Germán Casagua Bonilla elegido hace 17 meses (35% de su mandato cumplido cifra similar que se acerca a la popularidad actual del alcalde según última encuesta).

Gobernar una ciudad no es fácil. Pero muchos no se dejaron ayudar. Y ojo: el calor no es excusa. Hay ciudades tropicales que la rompen. ¿Neiva está haciendo los deberes? Porque el calor baja la productividad, infla la factura de luz (y ahora la del gas) y afecta la salud. Sin infraestructura adaptada, no hay crecimiento sostenible.

Neiva es como ese equipo con historia que hace rato no gana un campeonato. ¿Cuántas oportunidades se habrán desaprovechado? Pero no todo está perdido. Ayer vi a un niño juntar basuras que otros tiraban. Un gesto mínimo, pero revelador. Como decía Galeano: “Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo”.

Este aniversario no debería ser solo brindis y banderas. ¿Vamos a seguir esperando que las cosas cambien solas? Neiva no necesita un salvador. Necesita muchos ciudadanos, líderes, migrantes, artistas, campesinos y profesores… que entiendan que cada acción cuenta.

Seamos constantes, agradecidos, críticos y valientes. Porque lo que se conforma, se estanca. Más acción, menos discurso. Neiva, hoy más que nunca, necesita despertarse y reaccionar… menos formalidades con pretextos y más creatividad tangible. Cada uno puede sumar. Yo tengo mil ideas, ¿y vos?

Por: Caly Monteverdi
Conferencista internacional

Comunicador argentino, asesor estratégico y creativo
X – Twitter: @Calytoxxx

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