Los hechos delincuenciales que a nivel país se han vuelto el pan de cada día, ocupan hoy las primeras planas de los medios informativos, y equivocadamente pensamos que el hecho de informarlos es más grave que el hecho de cometerlos.
La industria turística atraviesa por una de sus peores crisis, y es que lograr salir abantes de una pandemia de cerca de dos años, demostró la resiliencia de nuestros empresarios, pero, en el que pensábamos todos que sería el resurgir de la actividad, surge una «pandemia» aún peor, que nos vuelve a rezagar.
Y es que la delincuencia desbordada, y de todo tipo, que enfrenta nuestro país y para no ir tan lejos, nuestro departamento, hace que la actividad turística esté en franca decadencia.
Los gremios y empresarios pedimos con ahínco, muchas acciones estratégicas y fundamentales para el desarrollo de una industria, que como la turística, tiene un alto potencial en el Huila; mejores vías, promoción, mayores eventos; pero nos quedamos cortos en exigir lo fundamental, y es que «Sin seguridad No hay turismo»
No basta con reunirnos alrededor de una mesa a tratar el tema; por más consejos de seguridad que realicemos, si no se toman acciones claras y decisivas estamos condenados a recibir uno de los peores estigmas que puede tener un territorio turístico, y es ser vistos como una zona de riesgo para quien nos visiten.
Y esto no es un tema de acallar los medios para que oculten lo que sucede, «El sol no se puede tapar con un dedo», es una realidad que debemos afrontar unidos en una sola voz, y con un solo criterio, exigir acciones claras y contundentes para contrarrestar está arremetida que nos está ganando la lucha por ser «Un paraíso por descubrir».
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Por: Hugo Andrés Rivera Collazos
Correo: hrivera.consultores@gmail.com – Twitter: @hugoandres1975

