Los recientes hechos que han conmocionado al país como el asesinato de mi primo Miguel Uribe Turbay, joven líder político, con una trayectoria prometedora, que se desempeñaba como senador de la República y precandidato a la presidencia de Colombia y el atentado contra el congresista huilense Julio César Triana, son episodios dolorosos y preocupantes. Señales claras de que la inseguridad sigue siendo la mayor amenaza para la vida, el desarrollo económico, la inversión y el turismo en Colombia.
Como huilense y Neivano, no puedo dejar de reflexionar sobre el impacto que tiene la violencia en nuestras posibilidades de crecimiento, las vidas en riesgo y los atentados a la democracia. También, hablamos de cómo la inseguridad frena la llegada de visitantes, desalienta a los inversionistas, debilita la confianza ciudadana y genera dolor en las familias. Por eso, mirando hacia adelante, el único camino es la unión para enfrentarla y derrotarla, para construir vida y prosperidad para todos.
El turismo, que es uno de los sectores con mayor potencial para dinamizar la economía del Huila, es particularmente sensible a la percepción de inseguridad. Un titular sobre un hecho violento, aunque ocurra lejos de nuestros atractivos, aleja turistas extranjeros que estaba considerando visitar el Desierto de la Tatacoa, el Parque Arqueológico de San Agustín o navegar por el río Magdalena. La imagen de un territorio seguro es tan importante como la riqueza cultural o natural que ofrecemos.
Lo mismo ocurre con la inversión privada. Los empresarios, grandes o pequeños, necesitan garantías para que sus proyectos no se vean amenazados por extorsiones, robos o atentados. Cuando la percepción de riesgo aumenta, el capital busca otros destinos, y con él se van los empleos y oportunidades que tanto necesitamos en la región.
La inseguridad no puede normalizarse. Requiere un esfuerzo conjunto: Estado, sector privado y ciudadanía debemos trabajar articuladamente para garantizar la vida, la tranquilidad y las condiciones que permitan que la economía crezca. Seguridad y desarrollo son dos caras de la misma moneda; no puede existir uno sin el otro.
Honrar la memoria de Miguel Uribe, buen ser humano, y acompañar solidariamente del Representante Julio César Triana, quien nos alegra que junto a su equipo de trabajo y seguridad estén bien, significa también comprometernos a fortalecer la confianza en nuestras instituciones, a proteger el talento y el liderazgo, y a garantizar que el Huila y Colombia sean lugares donde vivir, invertir y visitar sea una oportunidad, sea el camino y no un riesgo o una lápida.
Desde la Secretaría de Desarrollo Económico y Turismo reafirmamos nuestro compromiso con un Huila próspero, atractivo y seguro. La seguridad y economía van de la mano, intrínsecamente ligadas. Ambas hoy requieren de mucha firmeza, porque no podemos rendirnos. Sin seguridad no hay economía. Sin seguridad no hay turismo, sin turismo no hay economía, y sin economía no hay bienestar e ingresos para nuestra gente. Lo lograremos.
Descansa en Paz Miguel.
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Por: Jorge Andrés Géchem
X: @JorgeAGechem

