Los contradictores del excandidato presidencial del Polo, Jorge Robledo, ante la imposibilidad de señalar alguna mancha en su trayectoria política y por supuesto renuentes a reconocer sus logros en el control político, que ha ejercido en el Congreso y su larga trayectoria de participación en la lucha social al lado de los agricultores, los sindicalistas, los maestros, estudiantes y la gente del trabajo, se dieron a la tarea de presentarlo a la opinión pública, como un sectario que se opone a todo y no tiene propuestas para cambiar al país.
La verdad es que dada la agenda legislativa presentada por los gobiernos de Uribe y Santos, que han coincidido con su papel de congresista, no ha tenido otra opción que oponerse a las continuas reformas tributarias que lesionan especialmente a las capas medias y pobres.
Rechazar la suscripción de los tratados de libre comercio, que han inundado el mercado nacional de productos importados, afectando a agro y a la industria nacional, ocasionando una enorme pérdida de empleos; objetar la política de privatización de la educación que restringe el derecho de los jóvenes a formarse; enfrentar al sistema de salud en manos de las EPS que ha matado mas colombianos que la misma violencia y a denunciar las privatizaciones de las empresas rentables del estado como ISAGEN.
Desaprobar la elección de procuradores y fiscales al servicio de grupos económicos corruptos; apoyar estas políticas hubiera constituido un acto de traición a la patria; en su lugar las propuestas del Polo presentadas al Congreso han sido objetadas con el veto de las bancadas de la Unidad Nacional y el Centro Democrático, como la revisión de los TLC, modificaciones al sistema de salud, el agua como consumo vital, entre otras.
Robledo venía presentando propuestas que transformarán a Colombia: la revisión de los TLC para darle garantías a los empresarios nacionales del campo y la ciudad, creación del Ministerio de la pequeña y mediana empresa; fortalecimiento del sistema público de salud y no más EPS.
Suspensión a nuevas privatizaciones de las empresas de servicios públicos domiciliarios; recursos para educación básica y superior y fortalecimiento de la investigación científica, porque como expresara el neurólogo Rodolfo Llinás: un país que no tiene ciencia le pertenece a otro.
Fajardo ahora como candidato presidencial de la Coalición Colombia, haría bien en considerar la incorporación de estas ideas a su propuesta de programa de gobierno, porque este país si tiene arreglo.
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Por: Libardo Gómez Sánchez – libardogomez@gmail.com



