Retos virales en redes: una tendencia que pone en riesgo la vida de adolescentes en Colombia

TSM Noticias
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En Colombia, más del 80 % de los adolescentes entre 12 y 17 años usa redes sociales a diario.

El acceso temprano a plataformas digitales incrementa la exposición a contenidos de riesgo.

En Colombia, el uso intensivo de redes sociales en adolescentes se ha consolidado como una constante: más del 80% de jóvenes entre 12 y 17 años accede diariamente a estas plataformas, según el Ministerio de las TIC.

En este entorno digital, un nuevo reto se ha vuelto viral: ingerir paracetamol en dosis peligrosas como parte de un desafío en línea. Aunque puede parecer una tendencia pasajera, especialistas advierten que este tipo de conductas refleja un fenómeno relacionado con la búsqueda de validación social, donde la exposición a contenidos de riesgo es más frecuente.

Desde Adipa, plataforma de formación en psicología y salud mental, indican que la adolescencia es una etapa clave en la construcción de la identidad. Durante este período, factores como la necesidad de pertenencia, la búsqueda de reconocimiento y un sistema de recompensa altamente sensible hacen que los jóvenes sean particularmente vulnerables al llamado “contagio social”. A esto se suma que la corteza prefrontal, encargada de evaluar riesgos a largo plazo, aún está en desarrollo, lo que genera una combinación de alta impulsividad y menor percepción del peligro.

“La adolescencia no es una etapa ‘defectuosa’, sino un momento donde el cerebro prioriza la pertenencia y la validación social. En ese contexto, un reto viral no se percibe como una amenaza, sino como una oportunidad de aceptación. El problema es que esa aceptación puede implicar amenazas reales para la salud”, explica Marcela Garcés, psicóloga de Adipa.

El impacto de esta dinámica se refleja también en datos de salud pública. Según el Instituto Nacional de Salud, los casos de intoxicación por medicamentos en menores de edad han mostrado una tendencia creciente, donde aproximadamente el 63% está vinculado a consumo inadecuado o sin supervisión.

A esto se suma que Colombia registra miles de consultas anuales por eventos relacionados con sustancias de uso común, lo que evidencia cómo prácticas aparentemente inofensivas pueden escalar rápidamente a situaciones de peligro cuando se combinan con dinámicas digitales.

En redes sociales, la presión de grupo adquiere una dimensión distinta. A diferencia del entorno presencial, donde la influencia ocurre en círculos limitados y momentos específicos, en el ecosistema digital esta presión es constante, masiva y cuantificable. La visibilidad de métricas como “likes”, comentarios y reproducciones genera mecanismos como la normalización acelerada, donde los jóvenes perciben conductas peligrosas como comunes, la comparación constante y la validación numérica, que intensifican la necesidad de aprobación.

“La presión social en redes es más potente porque no se detiene. No hay un ‘después del colegio’ donde desaparezca: está presente 24/7, con una audiencia potencialmente ilimitada. Esto amplifica la exigencia de encajar y reduce la percepción de riesgo, especialmente cuando la recompensa emocional es inmediata”, agrega Garcés.

Frente a este panorama, los especialistas coinciden en que la respuesta no debe centrarse en la prohibición, sino en el acompañamiento. Estrategias como fomentar conversaciones abiertas, validar emociones antes de corregir, desarrollar pensamiento crítico digital y fortalecer la autoestima son clave para reducir la vulnerabilidad ante este tipo de contenidos.

“El rol de los adultos no es solo limitar, sino guiar. Cuando un adolescente entiende su valor más allá de la aprobación externa, disminuye significativamente la probabilidad de que ponga en riesgo su bienestar por encajar. La clave está en construir confianza, no en imponer miedo”, concluye la especialista de Adipa.

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