¿Premio al periodista o al medio de comunicación?

¿Premio al periodista o al medio de comunicación?

Con sorpresa e indignación colectiva recibimos muchos periodistas la renuncia de la comunicadora social Daniela Perdomo al Canal 2 de Alpavisión.

¿La Razón?, la empresa de televisión le habría exigido a ella, y quienes ganaran el premio de periodismo ‘Carlos Enrique Salamanca’, dividirlo: un 50 por ciento para Alpavisión, 20 para la parte técnica y tan sólo 30% para el periodista, quien hizo y presentó el trabajo al concurso.

Lo que llama la atención es que el premio fue creado por la Asamblea Departamental para reconocer y exaltar la labor del periodista huilense y no para beneficiar a los empresarios de los medios de comunicación.

En rechazo a tan descabellada exigencia, nunca antes hecha, Daniela presentó la renuncia, pero, sobre todo, empujada por las precarias condiciones laborales en las que trabajó durante tres años, según se ha sabido.

Como profesional, devengaba menos de un salario mínimo mediante contrato de prestación de servicios. Dirán, “mucho aguante”, pero el campo laboral para los periodistas en el Huila es reducido y mal remunerado en su gran mayoría. Es un secreto a voces.

Lo que no sabía Daniela era que ganaría el galardón al mejor trabajo en televisión, premio a su constancia, dedicación y profesionalismo. Ese profesionalismo desconocido y subvalorado por Alpavisión, que, a propósito, para asegurar el cobro en futuros premios que ganasen periodistas a su cargo, dejará ‘amarrado’ en el contrato de prestación de servicios la manera en que se repartirá porcentualmente el dinero.

Irán a la fija desde el 2021, porque si no aceptan la ‘jugadita’, pues no contratarán al periodista. Creo que las directivas de Alpavisión desconocen que el concurso establece dentro de su reglamento que “en ningún caso el premio podrá ser dividido o fraccionado”.

La justa reclamación de Daniela a sus ‘ex patrones’, que terminó en su salida, hace parte de la radiografía laboral del grueso de colegas, no sólo en el Huila, sino del país. Salarios que no se compadecen con la carga laboral, ni están acordes al nivel académico del periodista; sin prestaciones sociales y, en muchos casos, deben alternar el ejercicio periodístico con la asesoría comercial, para sostenerse o pagar su trabajo con pauta publicitaria.

Para completar, en la actualidad, cualquiera puede hacer las veces de ‘periodista’. De hecho, hay muchos quienes creen que, con solamente abrir una página web, blog o perfil en redes sociales, tiene el derecho, conocimiento y experticia para ejercer el oficio, todo por cuenta de la democracia participativa, promulgada por la garantista Constitución de 1.991.

Por esta razón, no es necesario obtener una tarjeta profesional ni acreditar experiencia y conocimiento para ejercer la labor de informar.

La pregunta es: Quienes dedicaron dinero y tiempo en la academia o quienes desde el empirismo y el autoaprendizaje han ejercido como periodistas, ¿qué les pasará en un mercado laboral tan poco valorado? ¿Qué pasará con la información veraz, profesional y oportuna? ¿No será que la gran perdedora es la opinión pública? El debate queda abierto.

Por: Fabio Gutiérrez – faguti2008@gmail.com
Twitter: @faguti2010



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