Metáfora Electoral

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Iba conduciendo por una de las calles de la ciudad (en una de aquellas en las que si uno se descuida acaba con la suspensión del vehículo), escuchando un poco de música suave y pensando en la situación del país; tratando de organizar las ideas para redactar esta columna, y el momento me permitió proyectar lo que más tarde escribiría y presento el día de hoy.

Comencé a observar a través del panorámico delantero del vehículo y pensé en el futuro de nuestra nación, ese futuro que esperamos vivir los jóvenes y los niños de Colombia, pero adelante no vi nada, no se podía observar desarrollo, ni nada; así que giré mi cabeza hacia el lado izquierdo de la ventana y vi una valla de un político, de esos que aspiran a la presidencia de nuestro país y pensé en lo poco que proponía en sus discursos o en lo poco creíble de sus planteamientos.

Luego miré hacia el otro lado y había una gran impresión de otro candidato, casi una frente de la otra, y también reflexioné sobre este aspirante y la verdad es que lo que expresa en sus intervenciones no me genera la más mínima confianza, pues es más de lo mismo.

Seguí avanzando por la vía y seguramente estaba desplazándome muy lento mientras cavilaba, porque de pronto el conductor de un automóvil que venía detrás de mí, pitó insistentemente, y cuando vi por el espejo retrovisor observé cómo sus labios dibujaban esa común palabrota que entiende uno sin escucharla. Me causó gracia el tema y me orillé para que el afanado ciudadano transitara.

Pero esa mirada por el retrovisor y el gesto grosero de este señor, me permitieron recapacitar sobre el pasado, ese pasado que yo alcanzo a conocer a mi corta edad y que no es verdaderamente nada favorable para nuestra nación; una historia de corrupción, masacres, narcotráfico, escándalos de quienes ostentan o han ostentado el poder; entre otras cosas que en realidad no deberían pasar pero pasan.

Mirar el retrovisor es muy necesario pero hay que hacerlo con cuidado porque se puede perder el control de la dirección y se corre el riesgo de colisionar con otro carro o moto, o en el peor de los casos atropellar a algún indefenso animal o distraído peatón.

Lo cierto es que con tanta publicidad política de dos de los candidatos, uno de izquierda y el otro de derecha, es más el tiempo que dedica uno a mirar por las ventanas de un lado y del otro y a observar el retrovisor, que en realidad fijarse en lo fundamental y en lo coherente, que es prestar atención al destino hacia el cual nos dirigimos, tal vez por esa razón es que el país vive de incidente en incidente.

En medio de tantas pasiones y tantas presiones, se siente temor de lo que pueda pasar en los días venideros. Vamos a ver cómo seguimos avanzando a través de tanto hueco, porque hasta el momento por el panorámico frontal no se visibiliza nada más que incertidumbre.

Por: Andrés Felipe Cabrera Sánchez

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