El crecimiento de los delitos es hoy preocupante en las sociedades. Desordenes, suciedad, robos menores y mayores, hurtos, drogadicción y alcoholismo, violencia de género e intrafamiliar, vandalismo, bajo nivel educativo, poca cultura vial, evasión de impuestos, homicidios, deterioro de los bienes públicos como parques, instalaciones deportivas y hasta de los mismos edificios administrativos.
Estos males que se viven en todo el país, en los distintos municipios, regiones y departamentos del territorio nacional, comúnmente se atribuyen a la pobreza. Una postura facilista en la que a veces coinciden las posiciones ideológicas más conservadoras (de derecha y de izquierda). Pero no se trata de la pobreza. No.
Las causas de estos delitos se relacionan más con la psicología humana y con las relaciones sociales. Hay una teoría, que se conoce como la “teoría de las ventanas rotas”. Nos dice, con un ejemplo, que un vidrio roto en un auto abandonado en una calle de un barrio transmite una idea de deterioro, de desinterés, de despreocupación, que va rompiendo códigos de convivencia. Es como una sensación de ausencia de ley, de normas, de reglas, algo así como un «vale todo».
Y en el ejemplo, el auto roto recibe más ataques y deterioro con el tiempo. Y cada nuevo ataque que sufre el auto reafirma y multiplica esa idea, hasta que la escalada se vuelve incontenible desembocando en una violencia irracional.
De este modo, el delito es mayor en las zonas donde el descuido, la suciedad, el desorden y el maltrato son mayores. Si se rompe el vidrio de una ventana de un edificio y nadie lo repara, pronto estarán rotos todos los demás vidrios.
Si una comunidad exhibe signos de deterioro y esto parece no importar a nadie, entonces allí se generarán más y peores delitos. Si se cometen pequeñas faltas (estacionar en lugar prohibido, exceder la velocidad, arrojar residuos en la calle, entre otras), y estas fallas no son sancionadas, entonces comenzaremos a ver en ese sector, en esa comunidad, faltas mayores y luego delitos cada vez más graves.
Si los parques y otros sitios públicos deteriorados son progresivamente abandonados por la mayoría de la gente, serán los delincuentes quienes ocuparán esos espacios vitales para las comunidades.
Hay que impulsar entonces una estrategia de «tolerancia cero», que consiste en crear comunidades limpias y ordenadas que impiden transgresiones a la ley y a las normas de convivencia ciudadana. El resultado práctico será un enorme abatimiento de todos los índices del delito.
Cabe aclarar, que la expresión «Tolerancia Cero», si bien podría sonar a una especie de solución autoritaria y represiva, su concepto principal radica en la prevención y promoción de condiciones sociales de seguridad.
No se trata de «linchar al delincuente», ni avalar la prepotencia de un mandatario o de la autoridad, ya que, de hecho, también puede aplicarse la «tolerancia cero» a todos los abusos de autoridad. No se trata de «tolerancia cero» frente a la persona que comete el delito, sino frente al delito mismo.
Que cualquier pequeña infracción se corrija de inmediato para que luego no se conviertan en fallas más grandes y luego delitos indeseables para la comunidad.
Un ejemplo práctico es cuando un Municipio decide invertir en zonas turísticas donde antes había delitos, suciedad o habitantes de calle. Luego de un trabajo de socialización comunitaria, todos entenderán que esas obras, esos espacios mejorados, son para el buen aprovechamiento.
Resultado de ello, es que, si hay acuerdo social y tolerancia cero respecto a no permitir delitos en esa zona, el lugar se transformará en una zona de progreso para esa ciudad.
Entonces no se volverán a ver habitantes de calle, robos o venta de alucinógenos. Ya no caben allí esas cosas porque no encajan en lo que la gente está dispuesta a no permitir.
Es necesario construir una comunidad limpia, ordenada, respetuosa de la ley y de los códigos básicos de la convivencia social humana. Esta estrategia pone de acuerdo a todas las comunidades, a no permitir la violación de leyes, normas y acuerdos sociales que permiten una vida sana, una convivencia ciudadana donde prosperen todos.
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Por: Jhon Charry

