El debate vuelve a colación después de los polémicos planteamientos en la reforma a la salud, en donde, el máximo mandatario de los colombianos estableció que, respetando los términos pluriétnicos y multiculturales, es indispensable entender que los pueblos indígenas y ancestrales necesitan un servicio que respete, contribuya y propicie los saberes comunales tejidos durante años de existencia, con lo cual se garantiza el derecho constitucional a que se respete prácticas tradicionales de los grupos étnicos.
Este tipo de prácticas entran en discordancia con lo establecido como “normal”, lo cual, parte y se estructura desde occidente a partir del racionalismo y su filosofía positivista, en donde, desde una visión cientificista y bajo los dogmas del método científico se trata de entender al ser humano y su funcionamiento.
Aspecto que ha generado sin lugar a dudas un gran avance en la ciencia, pues a partir de esto se ha propiciado todo lo que en la actualidad puede existir para combatir enfermedades y comorbilidades que azotan al ser humano.
Sin embargo, sobreponer esta forma de medicina como deidad ante los diversos saberes curativos sería negar las epistemes constituida antes del dogmatismo occidental, así como ocultar el tratamiento que aún se sigue practicando en zonas rural y en sectores como el hogar, en donde, a través de remedios ancestrales tratan y curan enfermedades. Es que este tipo de medicina alternativa evoca diversos aspectos, ya que propicia algunas características, tales como:
Entender que desde la medicina tradicional se enfatiza en considera al individuo como un todo, incluyendo su mente, cuerpo y espíritu, es decir, aquí no se puede curar solo tratando una parte específica del problema.
Se centra en tratar la causa subyacente de la enfermedad, en lugar de solo los síntomas. Este enfoque holístico puede ayudar a promover un equilibrio general y una salud duradera.
Sin embargo, este saber holístico no se ha constituido de forma superflua, sino que, se basa en el conocimiento transmitido de generación en generación a lo largo de los siglos.
Estos sistemas médicos han acumulado una rica experiencia y sabiduría práctica a lo largo del tiempo. Incluyen la observación cuidadosa de los patrones naturales, las propiedades curativas de las plantas y la relación entre el ser humano y su entorno.
Por lo tanto, la medicina tradicional forma parte del patrimonio cultural de muchas comunidades y desempeña un papel importante en su identidad. Mantener y preservar estas prácticas puede ayudar a preservar la diversidad cultural y promover un mayor respeto por las tradiciones indígenas y locales.
Otro aspecto importante y que la medicina occidental no puede solventar, es que la alternativa en la medicina resulta ser más accesible y asequible para muchas personas, especialmente en áreas rurales o en países en desarrollo donde los recursos médicos modernos pueden ser limitados. Los remedios naturales y las prácticas tradicionales a menudo son fácilmente disponibles y asequibles.
Con esto, muchos de quienes la practican mencionan que los medicamentos y tratamientos modernos pueden tener efectos secundarios adversos y pueden no ser adecuados para todas las personas. La medicina tradicional, al utilizar ingredientes naturales y enfoques menos invasivos, puede ofrecer alternativas más seguras con menor riesgo de efectos secundarios graves.
Sin embargo, más allá de poder entender si una medicina es mejor que la otra, con esto se busca es la complementariedad y la validez de los dos saberes como oportunos.
Por lo tanto, la medicina tradicional puede complementar y utilizarse junto con la medicina moderna. En muchos casos, los médicos y profesionales de la salud están adoptando un enfoque integrativo que combina lo mejor de ambos sistemas para brindar una atención más completa y personalizada.
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Por: Wilmer A. Gómez-Fierro – wilmergf99@gmail.com
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