Hecho en Paicol

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A veces me preguntan ¿por qué hablo tanto de Paicol? Yo siempre respondo lo mismo, “porque todo lo que soy comenzó ahí”.

Paicol es ese lugar al que siempre vuelvo. Un fin de semana cualquiera, me gusta ir con mi familia, caminar por sus calles, llevar a mis hijos, mostrarles de dónde venimos. No solo porque ahí pasé toda mi niñez y mi adolescencia mientras estudiaba en la Institución Educativa Luis Edgar Durán Ramírez, donde realicé mis estudios de secundaria.

Sino porque fue precisamente ahí, donde aprendí a valorar las pequeñas cosas como la comida casera, el saludo amable del vecino, sentarse en el parque, tomarse el café local y hablar con los amigos.

Mi familia, ha estado siempre con el servicio público: mi abuelo y mi papá fueron alcaldes de Paicol. Junto a mi padre recorrí esas mismas calles empedradas que hoy siguen intactas. De él aprendí la vocación por el servicio y la pasión por la política. Con admiración, observé siempre como él cuidaba del pueblo como quien cuida un jardín.

Me enseñó que servir es un acto de amor, que la política necesita vocación y entrega. No debe hacerse por ambición, poder o beneficio personal, sino por compromiso con la tierra que nos formó, la tierra que tanto nos ha dado. Y por supuesto, hay que hacerlo de tal manera que podamos estar a la altura de las expectativas de quienes depositan su voto de confianza en nosotros.

Fue en Paicol donde también empezó mi historia política. Tenía 18 años cuando me eligieron como el concejal más joven del municipio, y en su momento, uno de los más jóvenes del país, por el Partido Alianza Verde. Desde entonces no hemos dejado de caminar, de escuchar, de construir. Más de una década después, seguimos impulsando liderazgos desde el mismo lugar donde sembramos la primera semilla.

Hablo de Paicol porque también es hablar del futuro. El Huila avanza en su consolidación como un destino de turismo rural y de naturaleza. En 2023, Colombia recibió más de cinco millones de visitantes no residentes, un aumento del 26% respecto al año anterior y el Huila empieza a destacarse, hoy aporta cerca del 4% al PIB nacional en servicios turísticos y ha escalado en competitividad regional.

Lo dicho, son señales claras de lo que puede pasar cuando se cree en la vocación de un territorio. El turismo tiene la capacidad de transformar la economía de municipios como Paicol. Genera empleo, dinamiza sectores como el alojamiento y la gastronomía, impulsa la inversión en infraestructura, forma talento y, sobre todo, refuerza el orgullo por lo propio.

En mayo, Paicol fue seleccionado para representar a Colombia en la iniciativa Best Tourism Villages de ONU Turismo. Un reconocimiento que destaca su riqueza natural, su arquitectura colonial y su compromiso con un modelo de turismo auténtico y sostenible.

Paicol demuestra que el desarrollo también es cuestión de visión. Un municipio pequeño puede convertirse en referente cuando se apuesta por planear con enfoque territorial, invertir en capacidades locales y generar valor desde su identidad.

Pero eso requiere más que promoción; requiere planificación, inversión inteligente y articulación institucional.

Hoy más que nunca estoy convencido de que el desarrollo comienza por reconocer el valor real de cada territorio.

Por: Sebastián Camilo Durán Cortés
Exconcejal más joven del Huila
Abogado
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