Flores no, huelga sí

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No es por ser aguafiestas, pero el 8 de marzo no hay nada que celebrar. O dígame ¿usted celebraría que hace 110 años 146 mujeres murieron calcinadas en una fábrica mientras luchaban por sus derechos laborales? Pues no, uno no celebra un crimen.

En una fecha así se honra la memoria de estas 146 compañeras y se conmemora su lucha para mantenerla viva dentro de cada una de nosotras.

No es un día para regalar rosas, ni peluches, ni chocolates, por favor… empresas, parejas, colegios y universidades, ahórrense esa platica e inviertan sus energías y buenas intenciones, respetando, reconociendo y apoyando las luchas de las mujeres.

De hecho, mañana las mujeres paramos y marchamos, así como el paro de docentes o de pilotos, pero esta vez de mujeres ¿por qué? porque a pesar de que muchas podemos trabajar, este trabajo no se hace en condiciones dignas.

Aún tenemos que vivir acoso sexual laboral por parte de empleadores y compañeros de trabajo, aún somos las mujeres las que engrosamos las cifras de desempleo e informalidad laboral, aún se nos piden favores sexuales para obtener un puesto o un ascenso, aún ganamos menos que nuestros compañeros hombres al desempeñar las mismas funciones, aún estamos por fuera de juntas directivas o altos rangos dentro de las empresas, aún ser madre es una desventaja en el mercado laboral, aún tenemos que hacer malabares para conciliar la vida familiar con la vida laboral, aún los trabajos domésticos son los más mal pagos y más infravalorados socialmente. Aún hay mucho por lo cual detenernos y marchar… y eso sólo hablando en términos laborales.

Haber podido salir de nuestros hogares a trabajar sólo fue la primera parte de la tarea, porque si bien el mercado laboral cambió, de puertas para adentro todo quedó igual, y así no funciona ¡nos estamos explotando!

A esa explotación se le llama la doble jornada, y si bien trabajamos de manera remunerada aproximadamente 8 horas al día; el trabajo que hacemos 24 horas, 7 días a la semana no tiene días libres ni prestaciones sociales. ¿Cómo se pensiona una mujer que toda su vida trabajó al servicio de su familia? ¡Vaya uno a saber!

Para completar la tarea y de paso pasar el quiz, tienen que redistribuirse las labores al interior del hogar ¿cómo así? Pues que nada de Hotel Mama… del cuidado de los miembros de hogar, su salud, su alimentación y su bienestar nos encargamos tod@s, no sólo mamá, no señores.

Ser mujer, madre o esposa no significa que debamos llevar toda la carga de las actividades domésticas, vivimos en un momento de transformación y su contribución a ese cambio es más importante que una rosa o la invitación a cenar. Las mujeres como colectivo no nos beneficiamos de ello, los únicos que ganan son los restaurantes, las floristerías, los supermercados y los grupos de mariachis.

Por nuestra parte… hoy es un día para ser poderosas, para despertarnos y exigir cambios, cambios que nos lleven a ser cada día más libres. Mujeres de todas las edades, estratos, tamaños, creencias, procedencias, sexualidades o razas, somos las protagonistas y las herederas de las luchas que nos permitieron votar, ir a la universidad, tener propiedades o participar del mercado laboral. No podemos dejar morir ese legado ¡todas somos sus guardianas!

Y por si las dudas, no queremos que nos feliciten. El 8 de marzo es el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, no es el día de los seres “más lindos, tiernos, amorosos y delicados”, las 146 trabajadoras textiles no murieron para que a estas alturas se venga a elogiar la dulzura de las mujeres, ¡nunca! eso es desinformado y frívolo. No sea cómplice, sea consciente.

Por: Claudia M. Álvarez – claudialbaricoque@gmail.com
Twitter: @cmalvarezh

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