Estrategia para avanzar en la descarbonización “biocombustibles”

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Un biocombustible es un tipo de combustible que se produce a partir de materia orgánica renovable, como cultivos agrícolas, residuos orgánicos, o desechos forestales.

A diferencia de los combustibles fósiles, como el petróleo y el gas natural, que son limitados y no renovables, los biocombustibles se consideran una alternativa más sostenible y ecológica.

Los biocombustibles se utilizan principalmente en el transporte y en la generación de energía eléctrica. Los dos tipos más comunes de biocombustibles son el bioetanol y el biodiésel.

El bioetanol se produce a partir de la fermentación de azúcares de plantas como la caña de azúcar, mientras que el biodiésel se produce a partir del procesamiento de aceites vegetales.

Los biocombustibles basados en materias vegetales, son un primer paso que aprovecha las inversiones hechas en el país y que, a su vez, sirven de puente para otras necesarias, como el hidrógeno, el biogás, la electromovilidad, la energía solar fotovoltaica, eólica o los combustibles sostenibles de aviación.

Los biocombustibles tienen la ventaja de que no contribuyen a la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera, lo que los convierte en una alternativa más limpia que los combustibles fósiles. Sin embargo, es importante asegurar que su producción sea sostenible y no genere impactos negativos en términos de competencia por el uso de la tierra, uso del agua, y en la seguridad alimentaria.

El uso de combustibles provenientes de palma y caña de azúcar se inició en Colombia desde hace 15 años, como medida de control por parte del Ministerio de Minas y Energía, el Ministerio de Agricultura y el Ministerio de Ambiente. Actualmente se mezclan con diésel o ACPM y gasolina respectivamente, para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y la dependencia de los combustibles fósiles.

El combustible diésel que se comercializa en todo el país debe contener un 10% de biodiésel. Toda la gasolina (gasolina extra o corriente) vendida en Colombia debe contener 4% de alcohol carburante o bioetanol, clave para mejorar aún más la calidad del aire de las ciudades.

Por segundo año consecutivo se rompe récord de consumo de biodiésel en Colombia. En 2022 se consumieron 685 mil toneladas o 207 millones de galones de biodiésel producido a partir de aceite de palma, cada uno de estos galones de energía líquida renovable, sustituyó un galón de diésel fósil o ACPM, es decir que el sector transporte de carga, pasajeros, paquetes y mercancías, por segundo año consecutivo rompió su registro de consumo, con un crecimiento cercano al 8% respecto del 2021, apostándole de manera concreta y contundente a la transición energética justa.

En 2023, los biocombustibles marcarán la hoja de ruta de la transición energética del país, pues se proyecta el crecimiento de las mezclas voluntarias y se darán los primeros pasos en la reglamentación para la producción de biocombustibles sostenibles de aviación (SAF).

Los biocombustibles son una solución inmediata a la dependencia de los combustibles fósiles, son determinantes en la hoja de ruta que plantea el Gobierno para la transición energética, se espera la consolidación de los mandatos de mezcla establecidos en la resolución 40447 del 31 de octubre de 2022.

Los biocombustibles que se están utilizando en Colombia ya demuestran que son una energía líquida renovable disponible en el país y que no hay que ir muy lejos para comenzar la transición energética. Dentro del sector energético colombiano existe una visión clara sobre lo que significa esta transición y esto implica que todo el desarrollo de energías renovables debe hacerse de manera responsable.

¿Qué significa que se haga de manera responsable?, que su esquema productivo sea sostenible en el tiempo y que la demanda que se genere para este esquema productivo también sea sostenible. Esto implica que se requiera de una canasta energética diversificada, renovable, que cuente con varias opciones, dentro de las cuales se considere no solo al hidrógeno, la electromovilidad, el biogás sino también los biocombustibles.

Es necesario tener una canasta energética diversificada donde los usuarios y consumidores puedan elegir y se potencialicen los beneficios ambientales de estas energías, al tiempo que se reducen los pasivos ambientales que cada una de ellas tiene, es fundamental que el país le apueste a una descarbonización de la economía y pase a tener una canasta energética renovable.

El Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026, como la hoja de ruta de la Transición Energética justa del Ministerio de Minas y Energía, son instrumentos de política pública que al tener como eje la lucha contra el cambio climático serán un impulso para el programa nacional de biocombustibles, promoverán la producción de diésel renovable y generarán los elementos normativos para la promoción de los biocombustibles sostenibles de aviación (SAF).

Vale la pena anotar que el Programa Nacional de biocombustibles es un ejemplo de política pública generadora de valor que con corte al tercer trimestre del 2022 aportó un 7,6% al Producto Interno Bruto agrícola del país. De igual manera, el aporte de los biocombustibles a la reducción de emisiones contaminantes durante el 2022 fue altamente significativa, pues se dejaron de emitir 2,8 millones de Ton (toneladas) CO2 y 735 de Material particulado, promoviendo de manera inmediata el desarrollo bajo en carbono.

Desde el inicio del programa nacional de biocombustibles se han dejado de emitir 34 millones de Ton (toneladas) de CO2 y cerca de 8 mil Ton (toneladas) de material particulado y para el 2030, con el inicio del programa de diésel renovable y la implementación de los biocombustibles sostenibles de aviación (SAF), se espera que esta reducción alcance los 60 millones de Ton (toneladas) de CO2, lo que equivale a sembrar un bosque de 1 millón de hectáreas.

Los biocombustibles han impulsado la descarbonización de la economía del país, principalmente aportando a reducir la huella de carbono del sector transporte. Colombia tiene un parque automotor de aproximadamente 18 millones de vehículos.

De esos, 10 millones son motocicletas, cada año el parque automotor crece en cerca de 300 mil vehículos y un millón de motos. Este crecimiento demandará más energía y combustibles fósiles.

El uso de biocombustibles equivale a dejar de emitir a la atmósfera, cada año, cerca de 3 millones de toneladas de dióxido de carbono. Esto es equiparable a que dejaran de circular cerca de un millón de vehículos cada año o que se sembraran unas 200.000 hectáreas de bosque para capturar las emisiones en el país.

Para que Colombia pueda avanzar hacia una economía descarbonizada, es necesario que se establezcan políticas claras y medidas concretas para promover la inversión en energías renovables y la adopción de tecnologías limpias.

Esto requiere una colaboración estrecha entre el gobierno, la industria y la sociedad civil. La descarbonización es un tema vital para Colombia y el mundo. Si se toman las medidas necesarias para avanzar hacia una economía más sostenible y menos dependiente de los combustibles fósiles, se puede lograr un futuro más justo, equitativo y próspero para todos.

Por: María Fernanda Plazas Bravo
Twitter: @mafeplazasbravo

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