El repunte del Turismo en los destinos emergentes

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Las estadísticas y resultados en una de las mayores temporadas turísticas de nuestro país, fueron para algunos destinos muy negativas. Si bien es cierto, problemáticas globales; como la recesión económica mundial, los efectos post pandemia y los daños colaterales de una guerra “regional” que, aunque entre países lejanos nos afectan a todos; han aportado sus más graves efectos para las economías, y que sumadas, a otras de trascendencia local, hacen necesario un análisis profundo de las acciones que permitirán a futuro recuperar lo perdido.

En nuestro país, además de estas consideraciones globales, situaciones como las presentadas con el transporte aéreo, deterioro de vías e infraestructuras turísticas, y el recrudecimiento de una violencia que parece no tener tregua, a pesar de los infructuosos esfuerzos del gobierno, por vendernos un clima de tranquilidad y “Paz Total”, hacen mella profunda en esta crisis, que tiende a ahondarse más.

Diferentes medios especializados, y los cotidianos “nuevos” expertos de las redes sociales, ya se han encargado de difundir los pésimos resultados, que en materia de turismo arrojo esta pasada temporada de “Semana Santa”.

Algunos los excusan, acudiendo a argumentos de índole netamente espiritual, ya que estas son fecha de recogimiento y no de ocio. Otros los agravan “politizando” estos resultados, haciéndolos ver como un intento fallido de cambio en políticas gubernamentales, y muchos otros lo toman como un desesperanzador panorama para una industria, a la que, los malos augurios, le hacen el peor de los daños.

Desde un punto de vista un poco más optimista, podemos analizar la situación, no desde los resultados decrecientes que se presentaron, sino desde los pocos que mostraron un síntoma de mejora. Uno de esos resultados es el de “Movilización de vehículos, por vías regionales”.

Si bien es cierto los efectos de los cierres de importantes empresas de transporte aéreo; sobre todo de manera tan inesperada, que no se pudieron realizar acciones para su mitigación; generaron el crecimiento en la movilidad vial, también es claro que las preferencias del turista moderno, han cambiado sustancialmente.

Los grandes destinos, acostumbrados a la masividad de turistas en estas épocas, tuvieron que ver reducida su preferencia, no solo por todas las razones anteriormente expuestas, sino también por los nuevos gustos hacia los destinos locales y regionales, en donde productos de naturaleza, aventura, agroturismo, historia, cultura y religiosos, marcaron la diferencia.

Algunos de los principales productos turísticos a nivel mundial, como “Sol y Playa” y “Ciudades Capitales”, empiezan a divisar nubes grises sobre su hegemonía turística.

El nuevo turismo, resultado y efecto de una pandemia mundial, vivida por primera vez, para la mayor parte de esta generación de turistas, nos demuestra que las aglomeraciones, los escenarios lujosos y los costos suntuosos, están siendo remplazados por un turismo económico, rural, rustico, con tendencia al reencuentro con nuestras culturas y tradiciones, y cerca a nuestros lugares de procedencia, y por ende se ha vuelto una nueva tendencia.

Visualizando la industria turística, desde una óptica altamente positiva, podemos decir que ha llegado el momento de los destinos emergentes y de carácter rural, esos que con resiliencia y tenacidad se han sostenido, pese a la enorme competencia de los “grandes” destinos, y que hoy encuentran en esta crisis, la oportunidad que por tanto tiempo les había sido esquiva.

Por: Hugo Andrés Rivera Collazos
Correo: hrivera.consultores@gmail.com
Twitter: @hugoandres1975

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