La condena contra Álvaro Uribe, fue la gota que le faltaba a la copa para que se rebosara. La polarización llegó a su punto más alto y en las próximas elecciones, una vez más el uribe-petrismo marcará la parada.
Estar de un lado o de otro se ha vuelto un sinónimo de señalamiento. Los uribistas cada vez son más radicales, y le ponen cada día más picante a la misma narrativa que llevan repitiendo desde hace ocho años, en la que el “malo” de la película es todo lo que represente la izquierda.
“Nos vamos a volver como Venezuela”, “le entregamos el país a la guerrilla”, “nos van a quitar las libertades”, “hay una persecución política”, y “antes estábamos mejor”.
Por otro lado, la izquierda, se afianza cada día en su discurso y posición. Hace rato entendieron que no son mayoría, pero tampoco necesitan serlo, y por eso han radicalizado su discurso en la lucha de clases, en la lucha contra la clase política tradicional y de élite, los medios de comunicación, y todo aquel que represente la extrema derecha como Uribe y todo aquel que se parezca a él o esté cercano.
“No más desinformación de los medios”, “no nos dejan gobernar”, “la realidad no es como la pintan”, y “hay una persecución política”, son algunos apartes de la narrativa de la izquierda.
La cierto es que hoy estas dos partes, el uribe-petrismo, representan el 80% del país político. Si hoy fueran las elecciones a primera vuelta, quienes representen a ambos bandos, tendrían un pie en segunda vuelta.
Pero aquí viene lo interesante, y es que el centro marcará la próxima elección presidencial. Tal vez no le alcanzará a ninguno de los candidatos de centro para llegar a segunda vuelta, pero sí como en el 2018, el centro podría desequilibrar la balanza.
Hace un año, cualquiera pensaría que, con la polarización de siempre, el centro tendría posibilidades. La verdad hoy, es que la radicalización de ambos extremos, ha hecho que existan posiciones más fuertes en ambos lados, y tanto uno como otro bando han logrado mayores simpatizantes.
La condena contra Uribe, más allá de los apasionamientos políticos, sobre si era justa o no, avivó de nuevo, un fuego que en la derecha no habían podido despertar, ni el discurso tóxico de Vicky, ni el atentado contra Miguel Uribe, ni toda la artillería diaria de los medios de comunicación que pertenecen a los grupos económicos del país, contra el actual gobierno.
Y aunque la favorabilidad del expresidente no aumentó, sino que bajó, según la última encuesta de Gallup, realizada esta semana tras el fallo conocido la semana pasada, sí logró despertar un sector del país político, que, si bien estaba en contra e inconforme del Gobierno Petro, no había encontrado una figura que los motivara a alzar la voz. Hoy ese porcentaje de la población que representa entre un 40 y un 45 por ciento, y que compró el discurso que la condena contra Uribe tiene un trasfondo político, tiene hoy opciones de tener candidato en segunda vuelta, aunque hoy no hay nadie que los represente.
Por otro lado, la izquierda y el petrismo siguen teniendo entre un 35 y un 40 por ciento de esa favorabilidad, y por eso hoy dos de los cuatro primeros en intención de voto a la presidencia son de este sector.
Y aunque aún no han encontrado el candidato que los representará, y tal parece que se pondrán de acuerdo en una consulta, figuras como Daniel Quintero, Carolina Corcho, María José Pizarro, Camilo Romero y Gustavo Bolívar, de a poco se van afianzando entre este sector.
Lo cierto es que, así como van las cosas, tendremos una vez más, una segunda vuelta entre quienes representen la extrema derecha y la extrema izquierda, con un papel, tal vez determinante del centro, que deberá elegir en una contienda minada de discursos de ambos lados, mostrando cuál país sería peor si se elige “mal”.
La Ñapa
El lunar del gobierno, según esa última encuesta, sigue siendo la inseguridad. Más del 60% de la población cree que La Paz total fracasó, mientras que un 32% cree que es el principal problema que tenemos.
—
Por: Andrés Felipe González Díaz
Comunicador Social y Periodista
Especialista en Comunicación Digital
Asesor en Comunicación Política

