El Huila no puede ser la retaguardia de la violencia

TSM Noticias
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El país entero carga un dolor que no da respiro; con cada día que pasa se suma una tragedia más en esta escalada de violencia que parece no detenerse. El 21 de agosto, un helicóptero policial fue derribado en el Bajo Cauca antioqueño llevándose la vida de ocho uniformados y dejando otros tantos heridos. Ese mismo día; como si la tragedia no pudiera esperar, en Cali un camión cargado con explosivos fue estallado cerca de una base aérea. ¿El resultado?, otra cifra aterradora: seis muertos y decenas de heridos.

Pero el hilo destructor de la violencia no se detuvo allí. El pasado 26 de agosto fuimos nuevamente sacudidos con la lamentable noticia del secuestro de 34 soldados en el Guaviare. Estuvieron tres días retenidos en la selva por disidencias. Muchachos jóvenes, hijos de familias como la suya o la mía, que visten el uniforme y que terminaron en manos de ilegales. Una imagen dolorosa.

La escalada de violencia de los últimos meses, nos ha devuelto a un escenario que creíamos ya no viviríamos más. La crudeza de todos estos atentados, está dejando un mensaje muy contundente, los grupos armados tienen más capacidad tecnológica y financiera que el propio Estado. Se han apoderado aún más de los territorios.

De este dantesco panorama nacional, el Huila tampoco ha estado al margen. Este año el departamento ha sufrido atentados con moto bomba, explosivos lanzados contra instituciones financieras, detonaciones frente a comercios en cabeceras municipales y amenazas de confinamiento a comunidades enteras.

Con el más reciente ataque en El Hobo ya son catorce los artefactos explosivos detonados en lo corrido del año.

Entre enero y mayo, además, el Huila fue el tercer departamento más afectado del país por la presencia, uso o abandono de armas y artefactos explosivos, con cincuenta incidentes registrados en ese periodo según el Comité Internacional de la Cruz Roja.

Cada hecho deja muertos, heridos, daños materiales y, sobre todo, una sensación de miedo que se mete en las calles, en las casas y en la zona rural.

Cada tragedia en Colombia duele, pero las del Huila pesan más en nosotros porque somos un departamento que

ha hecho un trabajo incansable y comprometido por fortalecer el turismo en la región, potenciando la riqueza agrícola, cafetera y cultural.

No es tarde para que el ya saliente gobierno nacional construya una agenda de seguridad rural con enfoque regional y genere corredores seguros para la economía campesina y empresarial. La gente en el campo y en las ciudades, necesita seguridad ya.

Que tristes han sido estos días, sin embargo; que necesario es que recordemos que la Paz no se construye desde un escritorio, ni se ejecuta con la simple firma de un papel. La Paz no se hace sola; se cimienta a partir de hechos conjuntos entre el ejecutivo y la fuerza pública. Desde el compromiso por garantizar condiciones de vida digna a lo largo y ancho del país. El Estado debe llegar a los territorios, primero a cuidar, a brindar garantías y no, de manera tardía a lamentar.

Por: Sebastián Camilo Durán Cortés
Exconcejal más joven del Huila
Abogado
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