Un golpe en la pierna mientras iba a estudiar a caballo dejó al borde de la muerte a Mónica Gómez Ortiz, una niña de 10 años de San Vicente del Caguán quien enfrentó una grave infección que se propagó a sus pulmones.
En Clínica Medilaser Neiva encontró una última esperanza: la terapia ECMO, un procedimiento de alta complejidad que reemplaza temporalmente el corazón y los pulmones y que hoy, ofrece la posibilidad de salvar vidas como la de Mónica.
Un golpe aparentemente menor en la pierna de Mónica, causado por el estribo del caballo con el que a diario va a estudiar en la vereda Potras Quebradón, desencadenó la emergencia más difícil que su familia podía imaginar. Una bacteria agresiva invadió su cuerpo, afectó sus pulmones y puso en riesgo su corazón.
Tras ser atendida en San Vicente y remitida a Florencia, la salud de la niña se deterioró rápidamente. Finalmente, en la sede Centro de la Clínica Medilaser, en Neiva, los especialistas decidieron conectarla a la terapia ECMO (oxigenación por membrana extracorpórea), una alternativa médica que reemplaza temporalmente la función del corazón y los pulmones cuando estos fallan, brindando tiempo para que el organismo se recupere.
“El ECMO nos da tiempo. Son pacientes con una mortalidad que supera el 80% y que, sin esta intervención, no podrían sobrevivir”, explica la doctora Lucía Casanova, coordinadora del programa de cirugía cardiovascular y pionera del programa de ECMO en la institución.
La terapia, que antes obligaba a trasladar a los pacientes a ciudades como Medellín o Bogotá, hoy está disponible en el sur del país gracias al trabajo de un equipo multidisciplinario de médicos, auxiliares, especialistas, así como enfermeras perfusionistas e intensivistas.
“Es la última alternativa, cuando ya se han agotado todos los recursos. Nos permite oxigenar la sangre fuera del cuerpo, como si una membrana hiciera el trabajo del pulmón y el corazón, hasta que estos órganos se recuperen”, detalla Jennifer Magaly Silva, enfermera ecmóloga de la UCI Pediátrica.
Mónica no es la única beneficiada. En Clínica Medilaser ya se han tratado exitosamente desde recién nacidos de tres días hasta adultos mayores. Un joven de 15 años, con una enfermedad pulmonar severa, permaneció 31 días conectado al ECMO y hoy continúa su vida normal en Florencia, Caquetá.
Para la madre de Mónica, Francy Lorena Cortés, la terapia es un milagro: “Doy gracias a Dios por esta máquina, por los médicos y todos los que han hecho que mi hija se recupere. Verla hoy sin ventilador, después de pensar que la podía perder, es un avance enorme”.
Su abuela, María Isabel Sánchez, también encuentra esperanza en los pequeños gestos: “Cuando despertó y me pidió que le cogiera la mano, sentí que estaba volviendo a vivir. Ya quiero verla de nuevo en casa junto a su hermanita gemela”.
Hoy, Mónica lucha por su vida y muestra signos de mejoría. Su historia refleja el alcance de una tecnología que no solo salva vidas, sino que acerca la medicina de alta complejidad a familias humildes de zonas apartadas como San Vicente del Caguán.
En palabras del equipo médico: el ECMO es tiempo, y en Clínica Medilaser ese tiempo se traduce en esperanza y nuevas oportunidades para los pacientes del sur de Colombia.







