En el Huila, como en buena parte del país, la precampaña al Congreso de la República avanza entre la apatía ciudadana y la dispersión organizativa. A menos de un año de las elecciones legislativas —faltan exactamente 242 días para el 8 de marzo de 2026— preocupa la escasa visibilidad, presencia territorial y estructuración de candidaturas sólidas.
En los municipios se percibe la ausencia de liderazgos claros. Salvo contadas excepciones, los aspirantes parecen más enfocados en sostener sus cuotas burocráticas o en fortalecer su presencia en redes sociales que en adelantar un trabajo político de base: recorrer veredas, sentarse con líderes comunales, construir agendas regionales y fortalecer comités de campaña.
Hay que decirlo con claridad: parte de esa ausencia se explica por el temor real y fundado a la inseguridad. En zonas rurales y corredores estratégicos del sur y occidente del Huila, la presencia de grupos armados organizados al margen de la ley ha reconfigurado el mapa electoral.
Los atentados selectivos, las amenazas y la extorsión generan un efecto disuasivo en líderes y candidatos que temen asumir abiertamente sus aspiraciones. El resultado es un clima de autocensura electoral, que distorsiona la competencia y limita la deliberación democrática.
Sin embargo, el miedo no puede ser la única explicación ni la coartada perfecta. La política huilense también atraviesa una profunda crisis de planeación y estrategia electoral. Hoy buena parte de los partidos y movimientos no ha logrado siquiera conformar sus listas a Cámara ni definir sus fórmulas para Senado. Esa improvisación es peligrosa: sin listas competitivas, sin estructuras logísticas ni testigos electorales formados, se reduce la capacidad de vigilancia y defensa del voto.
El Huila cuenta por ley con cuatro curules en la Cámara de Representantes que deberían ser disputadas con seriedad y visión de futuro. Pero además está en juego la posibilidad de mantener representación efectiva en el Senado.
La fragmentación de candidaturas locales y la ausencia de coaliciones viables alimentan un escenario en el que el departamento podría, literalmente, quedar sin voz en la cámara alta. Sería un golpe político devastador: menos capacidad de incidir en debates nacionales y menor poder de gestión para recursos estratégicos.
Así las cosas, el panorama partidista se empieza a clarificar con señales contradictorias:
Por un lado, el Partido Liberal —en cabeza del llamado “villalbismo”— muestra una ventaja estructural considerable. Su maquinaria local, la amplia red de contratistas y aliados políticos, y la experiencia operativa en la movilización electoral le dan una base sólida para sostener la curul de Flora Perdomo. Las altas cuotas burocráticas en entidades descentralizadas y su largo conocimiento de la logística electoral la consolidan como la favorita indiscutible en esa colectividad.
Por el otro lado, Cambio Radical enfrenta quizá su momento más crítico. En 2022 fue el gran triunfador en Cámara por el Huila, con dos curules, y logró además una en Senado. Hoy, sin embargo, sufre una crisis interna seria. Aunque la intensa actividad política de Julio César Triana le da opción de conservar su caudal electoral, su gran debilidad es la falta de compañeros de lista: al día de hoy no tiene fórmula confirmada ni estructura departamental unificada.
Ese déficit de “equipo” es letal en el actual sistema de cifra repartidora, pues amenaza con dejarlo por debajo del umbral electoral. Solo, difícilmente podrá alcanzar la votación necesaria para asegurar su permanencia.
En síntesis, el reto para el Huila no es menor: garantizar que sus liderazgos políticos no solo se postulen, sino que lo hagan de forma seria, organizada y responsable.
Que construyan propuestas aterrizadas a las realidades del territorio, que se comprometan con el debate público y que tengan el coraje de enfrentar —con garantías y seguridad— los retos de hacer política en tiempos complejos. Porque al final del día, si seguimos preguntándonos ¿Dónde están los candidatos?, la respuesta podría ser demoledora: simplemente, no están.
PD: Nombres como los de Gorky Julián Muñoz, Édgar Muñoz y Camilo Durán ya se escuchan con fuerza en el escenario político departamental, y con seguridad se consolidarán como candidatos con aspiraciones serias y estructuras importantes para dar la pelea en la próxima contienda.
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Por: Andrés Felipe Guerrero
Abogado
Especialista Derecho Constitucional y Administrativo

