¿Cuánto tiempo al día le dedicás a las redes sociales? ¿Cuánto a ver un partido de fútbol? ¿Cuánto demorás también anualmente en la fila de distintos lugares, sea cine, supermercados etc? Hay gestos tan humanos que deberían ser instintivos. Por ejemplo, donar sangre. No cuesta, no te quita más que unos minutos y, sin embargo, puede ser la diferencia entre la vida y la muerte para alguien.
Seguimos siendo una sociedad que aplaude la solidaridad en redes, pero no concreta. En una ciudad como Neiva, donde la gente suele ayudar si alguien cae en la calle o se accidenta en moto, ¿por qué no estamos haciendo fila para donar sangre como parte de esa misma cultura solidaria? Antes de ser famoso o millonario, podrías causar un impacto enorme en este planeta cediendo un poco de lo rojo que nos corre por dentro.
En Colombia estamos muy lejos de lo ideal a pesar de que por suerte este año ya se han registrado más de 381 mil personas entre 18 y 65 años que han donado sangre. Gracias a ellas, se han podido realizar 474.677 transfusiones a más de 130 mil pacientes. Se calcula que por cada paciente se necesitarían al menos 2 donantes, y en muchos casos, como el de personas con cáncer o complicaciones en el parto, se necesitan hasta 7.
El país no logra aún sostener una red estable de donantes frecuentes. Apenas el 27% de quienes donan lo hacen más de una vez al año. ¿Qué nos pasa? ¿Cuándo dejaremos que nuestro corazón empiece a mover no solo sentimientos… sino también salve vidas? ¡Qué fantástico poder desaprovechado!
Quizás el problema es que seguimos pensando que donar sangre es una excepción que otros realizan y eso es suficiente, un acto heroico reservado para emergencias extremas o cuando le ocurre algo a un familiar. Donar sangre debería ser tan común como pagar un impuesto, como reciclar, como ir al médico.
Debería ser parte de nuestra rutina como ciudadanos del mundo, de trascender con nuestra huella en esta tierra. Lo cierto es que, en Colombia, y en Neiva también, hay más excusas que agujas. Que no tengo tiempo. Que me da miedo. Que quién sabe qué hacen con esa sangre. Y la lista de blablá sigue.
Si sos hombre, podés donar hasta 3 veces al año; si sos mujer, 2. El proceso está totalmente controlado y es seguro. Y lo mejor: donar sangre toma menos tiempo del que uno imagina. En promedio, entre el registro, la entrevista médica, la extracción y el pequeño refrigerio después, todo el proceso dura no más de 30 y 40 minutos. Menos que un capítulo de tu serie favorita. ¿De verdad no tenés ese tiempo para salvar una vida?
Además, los criterios se ampliaron. Ya no se excluye automáticamente a personas tatuadas o con ciertos tratamientos si pasaron los periodos de espera adecuados. Hay un esfuerzo real por derribar mitos, por abrir puertas, por hacer más fácil un acto que nunca debió ser difícil. Solo se necesita voluntad, y un brazo.
En Neiva la mayoría jamás donó ni una sola vez en su vida. Cada vez que hay un llamado urgente por redes sociales buscando sangre para alguien, nos llenamos de mensajes de “oraciones” y “fuerza”, pero muy pocos cruzan la puerta del banco de sangre.
Es tiempo de cambiar eso. La donación debería ser un gesto recurrente, una manera de participar activamente en la cadena de vida. De nada sirve hablar de humanidad si no estamos dispuestos a ser generosos y ceder ni medio litro de lo que nos sobra para salvar a otro. No se trata de altruismo perfecto, se trata de responsabilidad colectiva. De entender que todos, en algún momento, podríamos estar del otro lado.
Este es un llamado desde Neiva, pero también desde el corazón. Dejar huella no siempre requiere una gran obra. Esa gota que, multiplicada por miles, mantiene con vida a quienes todavía tienen mucho por vivir. Que no nos falte sangre por culpa de la indiferencia. Que no sea la comodidad lo que nos vuelva invisibles.
Y que la próxima vez, solo extiende el brazo. ¿Qué tiene que pasar para que nuestro corazón se conmueva… y también se mueva? El Hospital Universitario te está esperando con una sonrisa que valora tu gran gesto. Te felicito si al menos lo estás dudando.
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Por: Caly Monteverdi
Conferencista internacional
Comunicador argentino, asesor estratégico y creativo
X – Twitter: @Calytoxxx

