Combatiendo la contaminación del aire

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Las altas tasas de desarrollo urbano han actuado como un arma de doble filo para los ciudadanos y el medio ambiente. Muchos beneficios socioeconómicos se han visto acompañados por desafíos formidables, que los gobiernos encuentran difíciles de abordar debido a la escasez de recursos e infraestructura adecuada. Una de esas preocupaciones es la rápida expansión del sector del transporte: se espera que las cifras se tripliquen para 2050.

La urbanización y el movimiento masivo de personas hacia las ciudades han agregado una presión al alza sobre la demanda de servicios públicos, transporte, dando lugar al mayor uso del sistema de autobuses.

Mientras tanto, la industria sigue siendo la principal fuente de emisiones de gases de efecto invernadero en América Latina. El cambio a autobuses eléctricos es parte de un esfuerzo mayor de Colombia para reducir la contaminación del aire, que está relacionada con miles de muertes al año y tiene un alto costo para el medio ambiente.

A medida que los gobiernos desarrollan estrategias para limitar el aumento de los vehículos a base de combustibles fósiles, ha habido un gran interés en electrificar completamente los autobuses públicos como parte de los esfuerzos de la región para hacer la transición a una movilidad más limpia. Sin embargo, se deben superar varios riesgos y barreras técnicas, financieras y de políticas para que el despliegue de vehículos eléctricos adquiera mayor velocidad.

Pero la falta de un sistema sólido de monitoreo de la calidad del aire está obstaculizando los esfuerzos más agresivos y basados ​​en evidencia para abordar la contaminación del aire.

Alrededor del 8% de las muertes en Colombia están relacionadas con la contaminación del agua y el aire, y los costos ambientales vinculados a la contaminación atmosférica casi se duplicaron entre 2009 y 2015, según el Instituto Nacional de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales.

El país lanzó la Alianza Biodivercities por un Aire Mejor, el programa ayudará a 11 asentamientos urbanos a identificar las fuentes de contaminación del aire. También fomentará el desarrollo de soluciones basadas en la naturaleza para mejorar la calidad del aire, con el objetivo de proteger la salud humana y del ecosistema. Las decisiones deben tomarse con base en datos.

Las ciudades están estrechamente vinculadas a la naturaleza, geográfica, económica y culturalmente. Su objetivo es capitalizar de manera sostenible los bosques o humedales que los rodean y, al mismo tiempo, reducir su huella ambiental.

La biodiversidad urbana no puede separarse del desarrollo urbano. Con la expansión de las redes de monitoreo del aire, también se logra identificar áreas para intervenir con soluciones basadas en la naturaleza, incorporando la biodiversidad en el paisaje urbano.

El Ministerio de Medio Ambiente espera que la alianza Biodivercities contribuya a la meta nacional de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 51% para 2030 y alcanzar la neutralidad de carbono para 2050.

Los vínculos entre un aire saludable y un planeta saludable ahora son más claros que nunca, con millones de personas que viven en áreas susceptibles a la contaminación del aire, los países deben mantenerse al día con esfuerzos innovadores para cuidar la salud humana mientras preservan y restauran los ricos ecosistemas que albergan.

Por: María Fernanda Plazas Bravo
Twitter: @mafeplazasbravo

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