Colombia sí se volvió como Venezuela

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Mientras que, en Estados Unidos, el miedo al terrorismo, se volvió la principal estrategia política después de la caída de las Torres Gemelas en septiembre de 2011; en América Latina, a partir de Colombia, la mejor estrategia electoral desde hace más de una década, es el miedo al Castro Chavismo.

Esta frase que hace alusión a Fidel Castro y Hugo Chávez, como una misma corriente económica y política, le permitió a la derecha en todo el continente, ganar muchas elecciones, vendiendo el miedo a convertirnos en Cuba y Venezuela, si apostamos por una candidatura distinta a la de los partidos tradicionales, o de izquierda.

En Colombia lo vivimos con mayor fuerza. Las campañas electorales de 2022, y 2018, estuvieron marcadas por una frase que se hizo miedo: “Si votamos por Petro, nos vamos a volver como Venezuela”. Y esto tenía una connotación especial y es que, para aquel entonces, el país vecino estaba enmarcado en una de sus peores crisis económicas y de gobiernos de su historia, con éxodo masivo de sus habitantes, inflación económica disparada, desempleo, y pérdida del poder adquisitivo de su moneda. Un panorama aterrador, que fue usado estratégicamente para convertirlo en miedo, y evitar votos a favor del entonces candidato de la izquierda.

Lo cierto es que al final Petro gana las elecciones en mayo de 2022, y no solo se convierte en el primer presidente de izquierda en Colombia, sino, discursivamente, en la persona que nos llevaría a convertirnos en la nueva Venezuela latinoamericana.

Hoy tres años después podemos decir que ese miedo se volvió una realidad. Hoy somos como Venezuela. Pero no como la de la última década. Lo que no nos dijeron, es que nos convertiríamos en la Venezuela de comienzos de los 90, que estaba en su bonanza petrolera.

Omitieron decirnos que nos íbamos a volver en una de las economías más prósperas de América Latina, que en solo tres años tendríamos uno de los desempleos más bajos de las últimas décadas, manteniéndose en un solo dígito. No nos dijeron que la inflación bajaría 9 puntos, pasando de 13% en 2022 a solo 4,82%.

De haberlo sabido el miedo se hubiera desbloqueado hace rato. El problema es que nunca lo contaron así, claramente. Y, de hecho, hoy el miedo ha tenido que ser transformado, porque al poder político y económico del país no le conviene decir, que aquel presidente que nos iba a llevar a la ruina, hoy tiene una economía tan sólida, que 180 expertos y consultores del Fondo Monetario Internacional, le dieron una calificación de 5 sobre 5. Es decir, los mayores expertos en economía del mundo, alaban el comportamiento positivo que estamos teniendo en materia de números en el país.

Y ojo. No hubo expropiaciones. No hubo ataques a los ricos. De hecho, según Forbes, los más ricos del país se han hecho en este último año aún más ricos. La familia Gilinski, por ejemplo, llegaron a los 10.700 millones de dólares de patrimonio, con un aumento de 37% en el último año. El todopoderoso Luis Carlos Sarmiento, tuvo un crecimiento de 13.9% de su patrimonio llegando a los 7.200 millones de dólares. Y desde luego la familia Santodomingo no fue la excepción, y con un patrimonio de 9.500 millones de dólares, tuvieron un incremento de más de 15% en el último año.

Es decir que, con Petro, los ricos no dejaron de ser ricos, y por el contrario, les ha ido mucho mejor.

Pero a diferencia de otros gobiernos, el pobre no siguió siendo más pobre. La pobreza monetaria, disminuyó al 31,8%, la más baja de las últimas dos décadas. En 2012, esta estaba por encima de 54% y en 2023 estaba en 34,6%. Esto indica que más de un millón doscientas mil personas, salieron de la pobreza extrema en el último año.

Y esto va de la mano de decisiones como aumentar el salario mínimo en más de un 10%, que ha permitido tener un mayor poder adquisitivo. O de apostarle a la industrialización de la agricultura, y elevar las exportaciones. Solo el último año las exportaciones agrícolas crecieron en casi los 11.500 millones de dólares, representando un crecimiento de más de 40% desde 2022.

Y todo este fenómeno de crecimiento, ha generado confianza en el turismo que vive su mejor momento. Más de 7 millones de turistas recibe el país, cada año y representan más de 10.000 millones de dólares al año en divisas.

Todo este panorama ha generado un crecimiento de la economía de este año, de 2.7%, lo que es sin duda un buen indicador.

Así que al final sí, nos volvimos como la Venezuela, pero la de hace tres décadas, con la diferencia que no dependemos del petróleo. Así que ya lo saben, para esta próxima campaña electoral, muy seguramente el “coco” que van a vender es otro, porque el de Venezuela ya no pega.

La Ñapa

Tan mal está la derecha u oposición en Colombia, que la única estrategia para hacerle frente al discurso del presidente Petro, cargado de cifras y estadísticas el 20 de julio, fue poner a una congresista a lanzar insultos y gritos y venderla como la “verraca” que le dijo “la verdad en la cara” al mandatario. Lo que no dijeron es que ni una sola cifra fue rebatida, porque en estrategia política, la razón no se ataca con razón sino con emociones.

Por: Andrés Felipe González Díaz
Comunicador Social y Periodista
Especialista en Comunicación Digital
Asesor en Comunicación Política

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