Las grandes hazañas sólo pueden lograrse en equipo. Cuando unimos las habilidades, pasiones y experiencias de varias mujeres, podemos lograr cualquier meta que nos propongamos.
Se espera que los más vulnerables, principalmente en los países en desarrollo, se vean afectados de manera desproporcionada y, en consecuencia, sean los que más necesiten estrategias de adaptación frente a la variabilidad y el cambio climático.
Es probable que se vean afectados tanto las mujeres como los hombres que trabajan en sectores como la agricultura. Sin embargo, el impacto del cambio climático sobre el género no es el mismo. Las mujeres son vistas cada vez más como más vulnerables que los hombres a los impactos del cambio climático, principalmente porque representan la mayoría de los pobres del mundo y son proporcionalmente más dependientes de los recursos naturales amenazados.
La diferencia entre hombres y mujeres también se puede ver en sus roles diferenciales, responsabilidades, toma de decisiones, acceso a la tierra y los recursos naturales, oportunidades y necesidades, que tenemos ambos. En todo el mundo, las mujeres tenemos menos acceso que los hombres a recursos como tierra, crédito, insumos agrícolas, estructuras de toma de decisiones, tecnología, capacitación y servicios de extensión que mejorarían su capacidad de adaptación al cambio climático.
La vulnerabilidad de las mujeres al cambio climático se deriva de una serie de factores: sociales, económicos y culturales. El 70% de los 1.300 millones de personas que viven en condiciones de pobreza son mujeres. En las zonas urbanas, el 40% de los hogares más pobres están encabezados por mujeres. Las mujeres predominan en la producción mundial de alimentos (50-80%), pero poseen menos del 10% de la tierra.
Las mujeres tienen acceso y control limitados de los bienes y servicios ambientales; tienen una participación insignificante en la toma de decisiones y no están involucradas en la distribución de los beneficios de la gestión ambiental. Durante condiciones climáticas extremas, como sequías e inundaciones, las mujeres tienden a trabajar más para asegurar el sustento del hogar. Esto dejará menos tiempo para que las mujeres accedan a la capacitación y la educación, desarrollen habilidades u obtengan ingresos.
A pesar de su vulnerabilidad, las mujeres no solo son vistas como víctimas del cambio climático, sino que también pueden ser vistas como agentes y promotoras activas y efectivas de la adaptación y la mitigación. Durante mucho tiempo, las mujeres históricamente han desarrollado conocimientos y habilidades relacionados con la captación y el almacenamiento de agua, la conservación y el racionamiento de alimentos y la gestión de los recursos naturales.
Las iniciativas de adaptación deben identificar y abordar los impactos del cambio climático específicos de género, particularmente en áreas relacionadas con el agua, la seguridad alimentaria, la agricultura, la energía, la salud, la gestión de desastres y los conflictos.
También deben tenerse en cuenta importantes cuestiones de género asociadas con la adaptación al cambio climático, como las desigualdades en el acceso a los recursos, incluidos los servicios de crédito, extensión y capacitación, información y tecnología. A nivel nacional, se deben realizar esfuerzos para incorporar la perspectiva de género en las políticas y estrategias nacionales, así como en los planes e intervenciones relacionados con el desarrollo sostenible y el cambio climático.
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Por: María Fernanda Plazas Bravo
Twitter: @mafeplazasbravo

