Ir a Aipe cualquier día de la semana, pero principalmente los viernes y sábados, en esta temporada electoral, es encontrarse con un municipio enrumbado, sin consciencia electoral ni visión de futuro.
Tres candidatos a la alcaldía le hacen la fiesta al pueblo cuantas veces puedan, porque saben que emborrachado, alimentado, enfiestado y ensuertado, logran extraerle algunas alegrías pasajeras y con ello, intentar trasladar ese agrado alcoholizado a las urnas.
Por supuesto, todos sabemos que además deben prometer esta vida y la otra, acudir a los engaños de siempre: casas, plata, puestos, y un “desarrollo” que sólo en la mente de los más incautos podría ser cierto.
Las ofertas con ruido y licor, están a la orden del día. De la sede del señor José Sevel Castro, se ofrecen los bingos y la rumba. Por supuesto acompañado de licor. Es sabido que, en medio del trago, el pueblo le recuerda a Sevel que está condenado en primera instancia a 5 años de prisión por hechos de corrupción ocurridos en el 2008, cuando era Secretario de Desarrollo, durante la alcaldía del también condenado Luis Felipe Conde Lasso.
A ambos los condenaron en mayo de 2023, por el delito de contrato sin cumplimiento de requisitos legales en la obra de reposición, ampliación del alcantarillado y planta de tratamiento de aguas residuales del centro poblado de Praga con sobrecostos por cerca de $2.000 millones.
Pero el pueblo acude a sus bingos y es del propio bolsillo de la comunidad que apuesta, que los premios del bingo se pagan. Aunque conciertos y francachelas costeados por el candidato, no le han faltado a Sevel.
Cerca, a cuadra y media, se encuentra otro alboroto, el de la sede del señor Luis Ángel Ramírez, donde constantemente hay conciertos por supuesto con licor de por medio. Aquí también emborrachan al pueblo para que, en esas lagunas, convencer a la comunidad de lo “buena” que es esa campaña.
Hasta mujeres entaconadas aparecen en esa sede, listas para la rumba. Muchos en medio de la tomata, hablan del candidato que ha mezclado de todo para llegar como sea a la alcaldía, pues es el cuarto intento y sus deudas no lo dejan en paz. Necesita pagar con la plata del pueblo, muchos gastos acumulados en tres campañas.
Ni se diga de la que cierra calles y cuadras enteras seguramente con el permiso, ¿o el apoyo?, del alcalde actual de Aipe, Octavio Conde, quien también tiene, no una, sino dos condenas que le dieron 48 meses de prisión por sobre costos en la compra de una filmadora cuando fue alcalde en el año 2003.
El alcalde interpuso un recuso de casación ante la Corte Suprema de Justicia, y eso es lo que lo tiene aún gobernando porque hasta que no se resuelva en esa última instancia, puede seguir cerrándole calles a su pupila de los bingos, de quien muchos dicen es María Angélica Gutiérrez, otra candidata ruidosa que también aspira a ser alcaldesa.
Lo de ella son los bingos y los desfiles motorizados, aunque Sevel no se le queda atrás, pues ambos quieren tramar al pueblo exponiendo fortaleza con la mayor cantidad de motos que puedan mostrar cuando promueven sus actividades en las calles. También lo hace Luis Ángel Ramírez, costeando la tanqueada de las motos. Los tres candidatos también se dan la mano en conciertos para emborrachar al pueblo.
Lo triste de este panorama, es ver tantos elefantes blancos debido a contratos fraudulentos que están en investigación por las autoridades de control, acciones delictivas generadas por ex alcaldes que hoy aspiran o que apoyan a otros que también son candidatos.
Algunos de los elefantes blancos de Aipe y que son emblemáticos en todo el Huila son el ágora para eventos públicos, olvidada, sin uso y comida por la maleza y el deterioro del tiempo.
También está el pedazo de estadio de futbol, obra inconclusa entregada así a la comunidad, y que da tristeza por la exposición de vigas retorcidas y cemento sin culminar. Sólo estas dos obras inconclusas costaron miles de millones de pesos, las cuales se encuentran en investigación por órganos de control, por ser un monumento al despilfarro y un grave detrimento patrimonial de los recursos públicos de los aipunos.
Pero esto no parece ser suficiente para el pueblo que se ha acostumbrado a elegir personas cuestionadas siempre y cuando les den trago, fiestas, bingos, desfiles, rumbas, les tanqueen las motos para desfilar con cerveza en mano.
También es sabido que el que más ponga afiches en las casas, se convierte en el sello de su poder. Aunque en estas elecciones de 2023, esta inversión ha bajado, porque muchas familias los han rechazado, algunos porque asoman a veces su consciencia ambiental y no quieren ver al pueblo empapelado ni contaminado con pasacalles y pancartas.
Qué bajo ha caído este pueblo de Aipe. Ojalá por algún milagro o campaña de consciencia colectiva, la comunidad decida empoderarse y castigar de una vez por todas estas propuestas de ruido, licor, comida y desfiles. Ya se ha sabido hasta la saciedad, que luego en el poder, todos esos gastos se recuperan con la plata del propio pueblo y las promesas que les habían hecho, simplemente se esfuman.
Recordarles que el voto es secreto, y que en sus manos tienen la posibilidad de recibirles lo que sea a esos candidatos que no ofrecen nada más, porque no tienen propuestas serias, y luego, en las urnas, pensar en un verdadero proyecto de Desarrollo para Aipe.
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Por: Jhon Jairo Pulido Cubillos
Empresario de Gastronomía
jhonjairopulidocubillos@gmail.com

